Imagen de archivo de mayo de 2012, cuando los sanitarios salieron a la calle a protestar por los recortes. | Archivo

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La crisis económica que se estima duró entre los años 2008 y 2015 dejó un halo de consultas médicas, enfermedades diagnosticadas, urgencias y mayores datos de defunciones. Una vez los indicadores económicos volvieron a la normalidad, en Baleares siguió un incremento del 22 % de diagnósticos y un 11 % de defunciones en comparación con los datos de 2007. La crisis terminó, pero sus consecuencias sobre la salud perduraron.

Es una de las múltiples conclusiones de la tesis doctoral del profesor de Economía de la UIB Baltasar Cortés. Bajo el título Sanidad balear en la gran recesión. Gasto, legislación y salud, analiza desde múltiples puntos de vista la evolución del sistema sanitario, su gasto, su coexistencia y dependencia del sector privado y las consecuencias en pacientes y trabajadores. Y tras cotejar hasta tres bases de datos diferentes, la tesis confirma teorías y desmonta mitos.

Una de las confirmaciones es que en periodo de recesión y aumento del paro, los ciudadanos enferman más. «Que la salud del ciudadano empeora en tiempos de crisis ya se sabe, pero ahora hemos confirmado la teoría en esta comunidad», explica Cortés. Si bien la tasa de paro en 2007 era del 7,2 %, en cinco años subió hasta el 23 %. En esa época, hasta 2015, algunas enfermedades cardiológicas y otras relacionadas con la salud mental crecieron de forma correlacionada con el desempleo. Aumentaron también las consultas al especialista, tanto en la sanidad pública como en la privada, y se acentuó el fenómeno de «hospitalocentrismo», es decir, «la gente dejó de acudir al centro de salud para ir a los hospitales». Hubo un trasvase de hasta 600 mil pacientes que pasaron de Atención Primaria a las Urgencias. Y fueron al hospital público porque «al bajar los recursos de la sanidad privada las Urgencias se colapsaban fácilmente y mucha gente dejó de ir», explica el autor de la tesis. En esta época hubo un trasvase de 34.000 pacientes de la privada a la pública.

Precisamente otra de las consecuencias de la crisis económica fue su impacto sobre el sector privado, «muy potente en Baleares», ya que asume entre el 25 y el 30 % de la asistencia sanitaria, un gasto de unos 480 millones de euros anuales que «deja de soportar las cuentas de la sanidad pública». Y en este punto se desmonta un mito: «Balears no invierte poco en Sanidad, sino que la privada compensa el gasto», explica Cortés. Sin embargo, en el año 2010 la plantilla privada total sufrió un recorte de 576 trabajadores, que tardaron años en recuperarse.

No se recortaron 1.400 empleos

Según este estudio el ajuste, por contra, fue mínimo para el sector público sanitario. Sobre el supuesto recorte de 1.400 trabajadores de la sanidad pública que se produjo durante el Govern de José Ramón Bauzá, «es totalmente falso», según Cortés. «Lógicamente sí que se dio una disminución de plantilla pública pero, no tan alta como se ha dicho», explica. En 2009 se perdieron 150, en 2011 fueron 177 trabajadores, veinte en 2012 y un total de 232 en 2013. Lo que sí hubo fueron medidas de austeridad aplicadas, sobre todo, gracias a dos leyes: el Real Decreto Ley 16/2012 que reguló la asistencia sanitaria y el decreto ley balear 5/2012 de medidas urgentes en materia de personal para la reducción del déficit público. Estas dos normas permitieron recortar una paga doble, además del 5 % del sueldo del personal, complementos salariales, eliminaciones de libranzas, ajustar las guardias, cerrar los centros de salud por la tarde, entre otras medidas que permitieron ahorrar 290 millones de euros en las cuentas del IB-Salut de 2012.