La Federación de Asociaciones de Padres, FAPA Mallorca ha denunciado ese lunes que las familias tengan que comprar los ordenadores para las escuelas y que el sistema de reutilización de libros tiene una implantación insuficiente, de en torno al 50 %.

La entidad ha acordado en su XXXI asamblea, celebrada el sábado en Inca, seguir trabajando «por una verdadera participación de las familias en los centros educativos», ha reconocido el trabajo de la comisión en pro de la educación de 0 a 3 años y ha denunciado la compra de ordenadores por parte de las familias, ha informado este lunes en un comunicado.

FAPA Mallorca ha acordado además cambiar su denominación a Federación de Familias de Alumnos de Mallorca, para recoger «la realidad actual de pluralidad de tipos de familias de las islas, si bien mantendrá el acrónimo de abreviatura (FAPA Mallorca).

La asamblea constató que la participación activa de las familias en los centros educativos en muchos casos aún está lejos de lo que debería ser, y planteó propuestas de mejora con cuestiones como la formación, el desarrollo de la red de coordinación en Mallorca y encuentros de reflexión con entidades del mundo educativo.

La asamblea acordó emitir dos resoluciones: hacer público el reconocimiento a la comisión de 0 a 3 años, «por haber conseguido que el debate de la educación 0-3 se traduzca en políticas reales y aplicables».

FAPA Mallorca ha señalado que la gratuidad de la educación, recogida como derecho fundamental en el artículo 27 de la Constitución, «es un derecho que aún no está plenamente conseguido». «El gasto que las familias tenemos que hacer en la matrícula, libros de texto y material escolar nos lo recuerda cada principio de curso», añaden.

Sobre el programa de reutilización de libros, indican que tiene una implantación insuficiente, en Mallorca está alrededor del 50 % de centros, y depende en última instancia de la voluntad del equipo docente más que de las familias.

A este hecho se le añaden ahora el programa de uso de ultraportátiles (Chrome books), una apuesta pedagógica que FAPA apoya pero qu «una vez más, recae en la economía de las familias son las que tienen que comprar los portátiles y a menudo sin haber contado con su opinión».

La utilización de los ultraportátiles, con su obsolescencia habitual y las licencias digitales no reutilizables, junto con unos modelos pedagógicos que a menudo no se han adaptado suficientemente, «hace peligrar los pasos dados hacia la gratuidad y puede generar desigualdades sociales, precisamente cuando el sistema educativo debería ser un espacio libre de estas», indica la federación. «Las familias estamos a favor de la innovación pedagógica y tecnológica pero no a cargo de nuestros bolsillos», precisan.