Imagen de la última concentración por el 8M en Palma. | M. À. Cañellas

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Los dos juzgados de Violencia sobre la Mujer de Palma trabajan un 70 % por encima de la carga que fija el Consejo General del Poder Judicial. Esta asunción de asuntos (ingresaron más de 2.600 cada uno de los dos órganos el año pasado) ha llevado a un nuevo escrito de sus jueces titulares para reclamar la apertura de un tercer juzgado.

En comparación, el otro órgano encargado de violencia sobre la mujer que hay en Baleares, el de Ibiza, asumió en el mismo periodo la mitad de asuntos, 1.306. La carga que fija el Consejo para estos juzgados es de 1.600 casos al año, contando los civiles y penales que tramitan.

Según los datos del Consejo General del Poder Judicial, los juzgados de Violencia de Palma superan la carga de trabajo especificada de forma reiterada al menos desde hace cinco años. En 2014 lo hacían en un 40 por ciento, pero esa cifra ha crecido año a año. Entre ambos asumieron el año pasado un total de 5.360 asuntos, de los que 4.314 fueron causas penales. El resto son diligencias urgentes y los asuntos civiles que tramitan, en la mayoría relacionado con los divorcios de parejas en las que hay causas abiertas por maltrato. Cerraron el año con 890 causas pendientes.

La reclamación de un tercer juzgado de Violencia de Género para Palma se ha reiterado en los últimos años tanto por parte de los magistrados, del decanato y de la Sala de Gobierno del TSJB. Sin embargo, choca con dos obstáculos. Ahora mismo, la ausencia de presupuestos generales del Estado y la convocatoria de elecciones complican su creación a corto plazo.

Sin embargo, existe otro obstáculo más complicado: la falta de espacio en los juzgados de Palma. Literalmente no hay donde colocar un nuevo órgano ahora mismo. Los de violencia se encuentran en la sede de Via Alemania donde también están los 12 de instrucción y los ocho penales que hay en Palma. Ocupan un espacio en la cuarta planta.

El criterio del Consejo es priorizar la creación de nuevos juzgados cuando los existentes superen en un 30 % los módulos que tienen establecidos durante tres años. Los de Violencia de Palma cumplen ese requisito de forma sobrada.

La situación de estos órganos se arrastra desde hace meses y tuvo su momento más crítico el pasado mes de abril cuando el TSJB decidió dejar a uno de ellos apartado de reparto porque no tenía funcionarios suficientes para trabajar.