Colectivos LGTBI manifestándose en Palma. | M. À. Cañellas

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Chrysallis, la Asociación de Menores Transexuales de Balears y varios activistas de colectivos de adultos transexuales, están en contra del funcionamiento de la Unidad de Identidad de Género (UDIG), ubicada en Son Espases, porque «sólo se compone de un psicólogo, que lo que hace es realizar una valoración antes de volver a derivar el caso al médico de familia».

Desde la asociación insisten en que, una vez realizada la visita con el médico de familia, se les vuelve a derivar al psicólogo «para que los visite las veces que crea conveniente y vuelva a mandarlos a su médico», afirma Álex Lucas, presidente de Chrysallis, que lo considera un «trato denigrante» al colectivo transexual. La asociación está a la espera de mantener una reunión con la Conselleria de Salut, para explicar su oposición a la citada unidad y hablar del borrador de protocolo que ha elaborado el Govern como «marco de referencia para el tratamiento normalizado de la diversidad sexual y de género» de este colectivo.

«Hay varias cosas del borrador de protocolo con las que no estamos de acuerdo, por ejemplo las derivaciones a salud mental», explica Lucas.

Desde Crysallis recuerdan que dos años y casi siete meses después de la aprobación de la Ley 8/2016, de 30 de mayo, para garantizar los derechos de lesbianas, gays, trans, bisexuales e intersexuales y para erradicar la LGTBI fobia, todavía no disponen de un atención igualitaria dentro de la sanidad pública, ni disponen de unas directrices sanitarias para atender las demandas a las personas que no se identifican con el sexo asignado al nacer y que quieren someterse a una intervención de cambio de sexo.

«Lo que queremos es que escuchen nuestras reivindicaciones, hay cosas en el borrador de decreto con las que no estamos nada de acuerdo», afirma Lucas.

Lo que sí se ha conseguido, de momento, es aligerar la lista de espera para las intervenciones de cambio de sexo que llevaban años prácticamente paralizadas, con gente esperando hasta 8 años. El IB-Salut ya ha derivado a 3 personas al Hospital Clínic de Barcelona para someterse a vaginoplastias (dotar a los hombres transexuales de genitales externos).

El director general del IB-Salut, Juli Fuster, anunció en abril del año pasado que se ha suscrito un contrato con el hospital catalán para realizar estas primeras intervenciones. El coste de cada una de las operaciones ronda los 13.000 euros.

El IB-Salut tiene la intención de incluir la reasignación de sexo en el convenio marco que prepara para regular las derivaciones de pacientes a centros privados. Ahora quedan unas 18 personas en lista de espera.