Los vecinos residentes en el bloque VIII de ‘Corea’ posan enfrente del edificio de la discordia. | Jaume Morey

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Están en tiempo de descuento. Las familias que sobreviven ocupando las viviendas del bloque VIII de ‘Corea’, situado en la calle Infant Pagà, reclaman soluciones al Ajuntament, que opta por derribar el edificio sin ofrecer viviendas sociales.

«Nos quieren mandar a centros de acogida, pero no es un sitio para criar a los niños», denuncia Jessica Silva, una mujer que lleva cinco o seis meses ocupando una casa del edificio. Sara Amador es otra de las vecinas, que ocupó una casa sin ventanas ni wáter. Vive con su hija y explica que «a nadie le gusta vivir así, si pudiéramos pagar te aseguro que no estaba aquí».

Los vecinos, asesorados por Stop Desnonaments, aseguran que no tienen miedo «de que el edificio se caiga. No hemos visto nada que nos haga pensar que se vendrá abajo. Y si tan mal está, que lo rehabiliten».

La mayoría de los que residen en este bloque han ocupado las viviendas. Una buena parte de ellos conviven con hijos pequeños, y muchos tienen minusvalías o enfermedades graves.

Por eso, el hecho de que el consistorio les quiera sacar del edificio y les deje sin una alternativa no les parece una solución y solicitan pisos de alquiler social. Algunos tienen trabajo, pero otros sobreviven de ayudas y rentas mínimas. María Flores, otra de las afectadas, explica que «no nos negamos a pagar, queremos un alquiler y vivir en condiciones, pero no podemos con alquileres de 700 euros». Calculan que pueden hacer frente a cuotas de entre 100 y 150 euros.

Una de las situaciones más dramáticas la viven en casa de Miguel Flores. En un espacio con dos habitaciones, conviven 10 personas, cinco de ellas niños y una embarazada. Al padre de Miguel le tienen que operar de las carótidas, y su familia asegura que «no vamos a llevar a un enfermo a la calle». Iván Expósito, otro de los residentes, cuenta con tan solo 19 años. «Tengo trabajo, pero con mi edad me piden muchas cosas para acceder a una vivienda y no puedo pagarlo».

Los vecinos reclaman a Cort que «arregle el edificio con los fondos FEDER que recibieron» y que el alcalde «nos diga a la cara todo lo que nos tiene que decir, no a través de la televisión».

Si finalmente fueran desahuciados, muchos lo tienen claro: «En la calle no nos vamos a quedar. Según nos echen, nos iremos a abrir otra casa».