Una de las promociones inmobiliarias de Palma. | miquel a. cañellas

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El precio del suelo urbano en Palma se ha encarecido en el último año y medio un 50 %, según indican constructores y promotores. La causa de esta espectacular subida se debe a la presión que hay por parte de empresas promotoras y fondos de capital extranjero para disputarse los solares del centro de Palma que están libres y pueden ser construidos.

Las mismas fuentes indican que en estos momentos hay 25 promociones en marcha, «todas ellas ubicadas entre la Vía de Cintura y la primera línea de mar, ya que a partir de esta zona es donde operan de forma prioritaria las promotoras mallorquinas para acometer proyectos de viviendas plurifamiliares a precios más baratos».

Los 25 proyectos que están en marcha, algunos de ellos todavía pendientes de la licencia de obras del Ajuntament, están liderados por las promotoras Aedas, Vista Alegre, Metrovacesa, Salas, Inbisa, Reina, Llave del Oro, Cotesa, ServiHabitat, Son Quint Homes, AdN Llauradó, Mar Capital, Anjoca, Realia y Xojay.

En total, el número de viviendas proyectadas es de 2.200. La media de las actuaciones va desde las 40 a las 150 viviendas y están ubicadas, en su gran mayoría, en las zonas de Son Rapinya, Nou Llevant, Portpí, Arxiduc Lluís Salvador, Aragón, Camí dels Reis, Can Domenge, Son Moix y Son Busquets. La inversión total en construcción se aproxima a los 600 millones.

Promotores consultados sobre esta coyuntura coinciden en señalar en que «se puede decir que hay una burbuja inmobiliaria, ya que no hay suficiente demanda para cubrir la nueva oferta, cuyos precios están por encima de la media y enfocados para extranjeros de alto poder adquisitivo».

Los precios a que se están comercializando las viviendas de las promotoras citadas oscilan entre los 3.000 euros y 10.000 por metro cuadrado. Esta circunstancia propicia que el precio de un piso vaya de los 300.000 al millón y medio de euros.

Para incentivar la compraventa, hay promotoras que precomercializan las viviendas que van a construir al no tener todavía la licencia de otras con el fin de asegurarse demanda. Las que tienen licencia las comercializan mientras las están construyendo.

Fuentes inmobiliarias apuntan que el elevado precio de los inmuebles y el hecho de que vayan enfocados al mercado extranjero «puede provocar que alguna promotora se vea obligada a renunciar al proyecto por no poder sacarlo al mercado».

Añaden que no hay demanda para cubrir las 2.200 viviendas nuevas de alta gama, las cuales no están al alcance del mercado local por ser muy caras. Al final, no se descarta un cambio de estrategia para poder dar salida a estas promociones.