El hotel Cap Rocat se ha puesto de moda entre los ricos árabes. | Redacción Local

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Mallorca se ha convertido en los últimos cinco años en uno de los destinos estrella durante los meses de julio y agosto para jeques y emires de Arabia Saudí, Qatar, Líbano, Emiratos Árabes Unido, Bahrein y Dubai.

Su crecimiento ha sido espectacular, ya que está cifrado en un 40 % según indican expertos que participan en todos los aspectos logísticos de este mercado tan demandado en otros destinos.

La Isla ha desplazado de forma progresiva a la hasta ahora todapoderosa Costa Azul, más aún con la mejora de la oferta hotelera de alta calidad y las infraestructuras turísticas en Mallorca. Todo ello ha generado un flujo de multimillonarios árabes que tiene un impacto económico considerable en la oferta de alojamiento, comercial, de restauración, transporte y de otros servicios, algunos de ellos fuera del alcance del común de los mortales. Los petrodólares mandan frente al euro o cualquier otra divisa.

Mercado peculiar y caprichoso

Su poderío económico les hace llegar al aeropuerto Son Sant Joan a bordo de espectaculares jets privados o aviones comerciales contratados enteramente para su periplo por Europa, así como a los puertos deportivos de la Isla a bordo de yates espectaculares por su innovador diseño y tamaño. Estamos ante un segmento vacacional elitista y muy peculiar.

Eligen lo mejor de lo mejor y no reparan en gastos. Los hoteles en los que se alojan son los mismos cada año: el St Regís Mardavall Mallorca Resort, Castillo Son Vida, Nixe Palace, Cap Rocat y la ultima joya de Iberostar, el Grand Hotel Portals Nous. Lleguen en barco o en avión, requieren de un dispositivo de transporte y de seguridad de película holliwodiense, con coches privados con conductor, microbuses y taxis. Todo ello acompañado de traductores. Un negocio que mueve millones y millones de euros en tan solo dos meses.

Su estancia en los hoteles no pasa desapercibida, ya que exigen de forma exclusiva ocupar una o dos plantas enteras. «Muchos de ellos están todo el día en la habitación y usan únicamente el `room service`. Es a la noche cuando salen y se dispersan por los restaurantes y enclaves más lujosos de la Isla. La estancia media suele ser de quince días, pero algunos la prolongan pese a no tenerla prevista y renuncian, con ello, a ir al lugar que habían elegido tras su escala en Palma. Todo esto repercute en la facturación global del hotel, indica el director de uno de los establecimientos citados.

Cómo es lógico nunca vienen solos, de ahí que su séquito supera en la mayoría de los casos las 50 y 70 personas, cantidad que depende de la categoría del emir o jeque. Es otro mundo, con otras costumbres, usos y maneras de ver y disfrutar de la vida. Mientras están en la Isla, algunos de ellos optan por escaparse entre tres y cinco días a Eivissa, manteniendo su reserva en los hoteles mientras están fuera de los mismos. No reparan en gastos y siempre van a lo grande, de ahí las astronómicas cuentas que abonan en comercios y restaurantes de Mallorca.

Aquí, el séquito manda, especialmente cuando acompañan a los emires y jeques sus esposas. Caprichos todos, tanto ellos como ellas. Solicitan comidas y bebidas especiales y siempre el trato es un tanto distante con los empleados de los hoteles y restaurantes, aunque luego las propinas superan los 500 euros y se les escape alguna sonrisa si la persona que los atiende ha cumplido todas sus expectativas.

Mallorca, al margen de ser una escala vacacional más para ellos, también es lugar de encuentro para celebrar eventos especiales como bodas o reuniones de negocio de urgencia por cualquier motivo. El presupuesto nunca está cerrado para traer sus equipos y asesores, así como tiempo para compaginar ocio y trabajo. Como ejemplo baste mencionar la boda que tuvo lugar en el hotel Cap Rocat el pasado año. En los días que duro el evento el gasto final superó el millón de euros, ya que reservaron en exclusiva el hotel para ellos y no hubo más clientes.

En lo que sí coinciden hoteleros, transportistas y restauradores es que se trata de un nicho de mercado muy selectivo que no mantiene contacto con extraños, sean quienes sean. Vienen aquí a disfrutar y descansar unos días y si hay un colectivo que les marca la pauta en su estancia es si vienen o no acompados de sus familias.

Gasto

Los meses de temporada turística alta son sus preferidos, ya que planifican sus viajes a Europa en verano para disfrutar de Londres, París, Roma, Milán, Madrid, Berlín, Ginebra, Viena o Estocolmo. Riegan de dinero los lugares por los que transitan y son más que esperados, caso de Ginebra donde las mujeres de los emires y jeques se caracterizan por los suntuosos gastos que realizan en joyerías y relojerías especializadas de la ciudad suiza.
Mallorca está al alza como destino y Palma todavía más.

Las grandes marcas de moda del centro de la ciudad, tras ser avisados le su llegada a la Isla, les organizan visitas privadas exclusivas. Cierran por horas las tiendas y el beneficio es más que cuantioso, ya que las ventas llegan a ser millonarias por el volumen de los pedidos. Un mercado de superlujo que siempre es bienvenido en nuestra industria turística.