El matemático Josep Lluís Pol ha finalizado, este viernes, su pregón de la Festa de l’Estendard. | @GoverndelaGent

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El matemático Josep Lluís Pol ha finalizado, este viernes, su pregón de la Festa de l?Estendard reivindicando que «ya es hora de que se reconozca el derecho fundamental de cualquier pueblo a decidir sobre el mismo sin tener que recurrir a la violencia». Además, se preguntó si «no es hora de que aquellos países que alardean de civilizados sean capaces de acoger a toda la gente de otros rincones de este mismo mundo que reclaman su derecho, sencillamente a no sufrir». No obstante, se congratuló de que «nuestra querida ciudad, que somos todos nosotros, sepa transitar el camino de la verdadera humanidad».

En su pregón Pol ha dedicado una gran parte del mismo a hablar del pasado. Precisamente del tiempo. El matemático ha explicado los esfuerzos realizados a lo largo de la historia para unificar calendarios y sincronizar relojes y destacó que «el universo no nos lo ha puesto nada fácil». Ha unido la historia de Ciutat con el recuento del tiempo.

Pol ha confesado su emoción con la carta de Felipe II del 6 de septiembre de 1582, dirigida a Antoni d?Oms, en la que le comunicaba que «el día siguiente después del 4 de octubre de este presenta año se ha de contar quince...» y señala que los salarios se tendrían que rebajar en esta cantidad.

El pregonero ha explicado el significado de las neulas de llantoner que se cuelgan en la Seu y algunas palabras y tradiciones relacionadas con el tiempo como les completes y la misa de la Sibil·la en Matines.

El reloj En Figuera también ha ocupado un lugar destacado de su intervención y ha señalado que cuando estaba en la torre de les Hores del convento de Santo Domingo comenzaba a tocar las horas iguales cuando salía el sol hasta la puesta y volvía a comenzar; en verano de día o en invierno de noche llegaba a tocar hasta 14 horas. En Figuera dejó de regirse por el sol cuando se trasladó a Cort.