Gráfica de los acentos que se mantienen. | Redacción Digital

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La propuesta de una nueva ortografía de la lengua catalana, aprobada por el Institut d’Estudis Catalans (IEC) y pendiente de ratificación definitiva, ha generado un amplio debate entre lingüistas, filólogos y docentes. Las modificaciones ortográficas propuestas son varias, como la duplicación de la r (por ejemplo arrítmia, corresponsable o erradicar, que hasta ahora se escribían con una sola r) o el uso de guiones en determinadas palabras. La medida más debatida ha sido la reducción drástica de los llamados acentos diacríticos, que sirven para distinguir palabras que se escriben igual, pero tienen significados distintos. De unas 150 palabras que tenían acento diacrítico ahora sólo quedan 14. Entre filólogos, lingüistas y docentes, la cuestión ha sido intensamente discutida, con dos bandos muy definidos de favorables y detractores.

La argumentación a favor se basa en que el contexto de una frase basta para comprender su sentido. A modo de ejemplo, la frase 'La dona dóna caramels', podrá escribirse 'La dona dona caramels'. Según Jaume Guiscafrè, director del Departament de Filologia Catalana i Lingüística General de la UIB, «la polémica me parece absurda, aunque era previsible. Resulta sorprendente que una simplificación genere rechazo, cuando debería ser al revés. Los partidarios de mantener los acentos están recurriendo como argumento a frases absurdas y sin sentido que en la vida real nadie utiliza. He llegado a ver la frase Els esclavistes venen i venen la dona que dona el pit net al seu net».

Por su parte, Joan Miralles, profesor emérito de la UIB y miembro numerario emérito del IEC, indica que «la ortografía del catalán, relativamente reciente, no es tan complicada como la del inglés o el francés, pero la lista de acentos diacríticos se había ido ampliando por acumulación. Había llegado el momento de la reducción para un uso limitado a palabras fácilmente recordables».