Miquel Ferrer, junto a una de sus esculturas de piedra de Santanyí. | Guillem Mas

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Una nueva voz se suma a la defensa del monumento de sa Feixina. El escultor santanyiner Miquel Ferrer defiende que el Ajuntament de Palma tiene que preservar el memorial, realizado con piedra de Santanyí, ya que «su simbología franquista ya fue retirada y ahora sólo queda un elemento arquitectónico».

Ferrer considera que «a ningún artista le gustaría que le destruyeran una obra suya, por ello defiendo sa Feixina sobretodo porque ahora solo es un monolito».

En relación a la cuestión histórica, el escultor manifiesta que «hay que ponerse en contexto; a nadie se le pasa por la cabeza pedir la demolición del monumento al Rei En Jaume en la plaza de España de Palma o el de Cristóbal Colón en Barcelona, las dos acciones acarrearon muchas muertes pero hay que ubicarlas en su momento histórico». «La historia está escrita primero por los vencedores y luego por los vencidos, es decir, la gente puede juzgar la historia pero lo que queda es simplemente un monolito, nada más», sentenció.

Ferrer también es un firme defensor de la piedra de Santanyí, un marés de gran valor con el que fue construido el monumento de sa Feixina: «Hay que reivindicar este material que ya fue utilizado para la construcción de la Seu o del Castillo de Bellver, además de tener en el escultor y arquitecto Guillem Sagrera uno de sus firmes valedores en la construcción de La Llotja o del castillo de Nápoles».