Biel Company. | Redacción Digital

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La política es la actividad humana que más milagros es capaz de producir. Y el movedizo PP de Balears es la mejor prueba de la eclosión de hechos sobrenaturales. Hace unos meses los regionalistas y los rodriguistas estaban como el perro y el gato, con la firme decisión de José María Rodríguez de presentar un candidato alternativo a Biel Company en el congreso regional. Todavía no habían sanado las heridas de la revuelta contra José Ramón Bauzá tras la vergonzosa derrota del año pasado. Rodríguez había exigido al Consolat la cabeza de Mateu Isern como cabeza de lista a Cort y lo logró. Los rodriguistas creyeron que el regionalismo iba a por ellos. Pero no ha sido así. Han visto que Company es listo. Y ha comenzado un diálogo aparentemente fraterno de reparto de poder en el futuro PP.

Todo empezó con la marcha de José Ramón Bauzá como senador a Madrid. Allí ha empezado a relacionarse con la élite Floridablanca, el conservadurismo divino y elitista que ya le prepara el relevo a Rajoy. A los rodriguistas no les gusta el pijerío, y mucho menos el madrileño. En eso coinciden con los regionalistas de la Part Forana, con Company al frente. El factor que mantenía las cicatrices sin sanar era Mateu Isern, contra el que los rodriguistas han hecho vu-dú tras los fiascos del casino y del Club Marítimo del Molinar en la pasada legislatura. Pero Isern ha ido colocándose en un educado y señorial segundo plano, ejerciendo como diputado en Madrid pero manteniéndose al margen de los navajazos internos. Se ha quitado la armadura para respirar aire fresco a pleno pulmón. Eso facilita las cosas.

Este contexto está favoreciendo el entendimiento entre Company y Rodríguez. No se quieren pero se necesitan. San José María se acerca a los setenta años. Es hora de dejar paso a los jóvenes (léase: a Álvaro Gijón) y eso sólo podrá conseguirse de una manera no traumática pactando con Company y permitiendo la celebración de procesos congresuales más o menos tranquilos. El asunto es dónde colocar a Álvaro. La lógica dice que podría ser el nuevo presidente del PP-Palma, ¿pero qué peso ha de tener el rodriguismo dentro de la dirección balear? Esa es la cuestión fundamental. ¿Aspira Gijón a un puesto importante donde toque poder de verdad en la efectiva regional?

Conociendo a Company, éste intentará fortalecerse al máximo en la Part Forana y ser respetado en Palma y en las restantes islas, pero sin pisar callos ni entrar en sembrados ajenos a la brava. Ha de recuperar el PP en algunas localidades, comenzando por Pollença, cuyos dirigentes fueron laminados por Bauzá. Sabe que sin los rodriguistas no se sienten atacados acabarán llegando los pactos. Esta es la base del milagro que se está obrando en el seno popular, con Bauzá cada vez más maniatado si intenta alguna jugada, aunque mantenga simpatizantes en algunos órganos importantes del partido.

Tal y como a pasado en legislaturas pasadas, los indicios comienzan a apuntar a que el PP-Balear irá recuperando la moral a medida que avance la legislatura. La jubilación de Rodríguez, que se formalizará en los futuros congresos supondrá la visualización de este nuevo hecho sobrenatural. Lo más difícil vendrá luego, cuando se tengan que consensuar candidatos y más reparto de poder interno. Pero el antiguo frente de apoyo a Bauzá se ha roto y comienza una nueva correlación de fuerzas. No obstante, se da por seguro que ´habrá coletazos y lío en los próximos meses aunque ya se esté aclarando el camino del redireccionamiento del orden interno.