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La economía de las Illes Balears crecerá este año en torno al 3,5 %, según la previsión anunciada este jueves por la presidenta del Govern balear, Francina Armengol, por lo que el ejecutivo mejora así en medio punto su idea inicial de hace unos meses.

El porcentaje del Govern está en consonancia con la tendencia positiva que también augura el Instituto Nacional de Estadística (INE), ha afirmado Armengol, que ha comparecido en el pleno del Parlament balear para hablar sobre el déficit de la comunidad autónoma a propuesta del PP.

Durante su intervención, la presidenta ha desvelado que a 30 de septiembre de 2015 la deuda de la comunidad autónoma ascendía a 8.900 millones de euros y que el actual Govern logró reducirla en 156 millones en diciembre pasado, hasta los 8.744 millones.

Balears cerró el año pasado con un déficit del 1,51 %, más del doble del permitido (0,7 %). Armengol ha recordado que en julio pasado heredó un déficit del ejecutivo de José Ramón Bauzá (PP) del 0,8 %, por lo por entonces el PP «ya había salido de la ortodoxia fiscal».

El déficit de 2015, ha explicado, se debió a la necesidad de hacer frente a «algún agujero» del presupuesto del PP de 2015 y a que el Estado ha decidido imputar «toda la deuda» de las autopistas de Eivissa «del señor Matas», lo que ha supuesto un aumento del 0,4 %.

«Rigor, equilibro y estabilidad presupuestaria por descontado; pero también apoyo a las familias, a la clase media y a la gente trabajadora», ha propuesto Armengol.

La presidenta ha defendido que el ejecutivo que preside es «serio, pragmático y eficiente», y que su «objetivo prioritario» es hacer frente al «déficit social que padecen esta comunidad».

Por ello, el ejecutivo, en sus primeros meses de gestión, ha puesto en marcha la renta social, ha aumentado las plantillas del profesorado, ha abierto los centros de salud por las tardes y ha dejado de cobrar 10 euros para obtener la tarjeta sanitaria.

«Los últimos años han sido durísimos para la gente», ha lamentado la presidenta, que ha añadido: «Este Govern tiene claras las coordenadas: pragmatismo económico y radicalismo social para transformar el crecimiento en bienestar».

El Govern «apuesta por el rescate de la ciudadanía» y también por mejorar sus ingresos a través de la negociación del nuevo sistema de financiación. En este contexto, Armengol ha recordado que Baleares tiene una balanza fiscal negativa de 1.333 millones de euros.

En este contexto, ha dicho que «tras la gestión del déficit se esconde el mito de los buenos gestores del PP; ni el PP es tan buen gestor, ni tampoco sabemos cuál es su modelo cuando gobierna».

«Mi objetivo es, sobre todo, cumplir con los anhelos de la gente, y la gente solo quiere vivir un poco mejor que estos últimos cuatro años», ha afirmado la presidenta, que ha concluido su intervención recordando las palabras del líder del Partido Liberal británico, Jeremy Corbyn, referidas a que «la austeridad es una elección política, no una necesidad económica».

En su turno de intervención, la portavoz del PP en el Parlament, Margalida Prohens, ha lamentado «el planteamiento simplista del Govern de echar la culpa de todo al PP».

Sin embargo, ha señalado, la «herencia» que dejó el PP al nuevo Govern es una comunidad que crece a un ritmo del 3 % y una tasa de paro por debajo del año 2009. «Usted vive de la inercia de la buena gestión del PP», ha asegurado la portavoz popular.

Prohens ha criticado el «descontrol» en la gestión financiera del actual ejecutivo porque no ha finalizado el mes de marzo y «ya no hay dinero en la caja», al tiempo que ha asegurado que «continúan los recortes, pero a escondidas».

Además, la portavoz popular ha denunciado el aumento de los impuestos y ha mostrado su preocupación por la «falta de ideas» del Govern para impulsar una economía que «favorezca a los ciudadanos».