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El catálogo de árboles singulares de las Islas Baleares se ha ampliado este año con cinco ejemplares nuevos y un conjunto de ellos de Mallorca, mientras que se ha descatalogado uno por muerte biológica.

Estas inclusiones suman 47 árboles catalogados en Mallorca, 16 en Menorca y 12 en las Pitiüses, ha informado la Conselleria de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca en el Día Internacional de los Bosques o Día Internacional del Árbol.

La muerte biológica de una de las especies es la única razón para su eliminación del catálogo, ya que están protegidas por ley como árboles singulares, destaca.

El Fleje de Bunyolí, situado en la finca homónima, es una de las nuevas inclusiones en el catálogo, y se identifica como Fraxinus angustifolia, tiene grandes dimensiones y está formado por dos cepas fusionadas de grandes diámetros.

En la misma finca se ha catalogado un eucalipto, Eucalyptus camaldulensis, de 37 metros de altura y un perímetro de 550 centímetros.

En la Sierra de Tramuntana, en el término municipal de Escorca, se encuentran las Aladiernas de la finca pública Míner Gran.

Este conjunto de seis ejemplares de aladierna de hoja ancha, Phillyrea latifolia, ahora catalogados, presentan un porte arbóreo de entre 6 y 10 metros de altura y perímetros de 1,5 a 2,5 metros. También se ha catalogado el Pino de sa Coma, un pino carrasco (Pinus halepensis) situado en la finca del mismo nombre, en Valldemossa.

Es el pino carrasco vivo más alto registrado hasta ahora en Baleares, con unos 17 metros de altura y un perímetro de cepa de más de 4 metros.

También se han incluido dos araucarias de la Punta, árboles de pisos, situados en la carretera de Pollença, en el Port de Pollença. Son ejemplares de gran altura, aunque no son los mayores que se pueden ver en Mallorca.

Se les calcula una edad aproximada de cien años y se sabe que fueron plantados por Pere Josep Cànaves i Salas (1885-1938), que fue alcalde de Pollença.

La inclusión de estos ejemplares en el catálogo responde a motivos históricos y culturales, como prevé la norma, como también la del ciprés americano de Son Nét (Cupressus macrocarpa), de grandes dimensiones (20 metros de altura por 6,20 de perímetro de cepa y una copa de 22 metros).

En cambio, el Fasser de cas Bescaí, situado en Binissalem, ha sido descatalogado por muerte biológica y se ha tenido que eliminar por razones fitosanitarias.

El árbol llegaba a los 30 metros y tenía aproximadamente 170 años.

Los técnicos que lo inspeccionaron certificaron que la muerte no se había producido por el ataque del gorgojo encarnado (Ryncophorus ferrugineus), sino que ha llegado al límite de longevidad.

Para 2016 está previsto que se valore la posibilidad de incluir nuevos árboles, también de Menorca y las Pitiüses.