El 'caixer fadrí' realiza un 'bot' en medio del gentío congregado en el Caragol des Born. | ENRIQUE CALVO

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Las fiestas de Sant Joan de Ciutadella, un espectáculo de tradición, historia y protocolos protagonizado por la belleza plástica y salvaje de 189 jinetes, 17 más que el año pasado, ha estallado, un año más, con toda su intensidad, esplendor y pasión.

Más de 30.000 visitantes se han desplazado a Menorca en transporte marítimo y otros 30.000 a Ciutadella por avión o bien desde las otras poblaciones de la isla para descubrir y vivir un espectáculo lúdico en el que los principales protagonistas son los jinetes - 'caixers' y 'cavallers'- que participan este año con 264 caballos de raza menorquina.

La Ciutadella de Menorca medieval, antigua Medina Menurka musulmana, hoy sede episcopal de la diócesis de Menorca, vive y revive el sentido de una fiesta de origen religioso, que coincide con el solsticio de verano, y se basa en unos protocolos no escritos, transmitidos oralmente durante generaciones de padres a hijos.

Residentes y visitantes, una multitud que desde el viernes invade las calles de la ciudad, se concentra frente a Cas Baró, la casa señorial de Olivar, residencia del notario Borja Morgades de Olivar que, en representación de la baronía de Lluriach, el título nobiliario más antiguo de Menorca, preside como Caixer Senyor las fiestas de Ciutadella durante el bienio 2014-15.

Este martes, a las 8.00 h, poco después de haberse apagado los ecos de la gran fiesta del Dissabte de Sant Joan -que empezó ayer a las 14.00 horas y ha concluido después de las 4.00 de esta madrugada- se ha estremecido la ciudad al resonar el primer «toc de tambor i fabiol».

Este llamada rústica, del tambor y el flabiol (caramillo), anuncia el inicio de una fiesta ancestral, con usos, costumbres y protocolos que se han ido adaptando a los cambios sociales, y que no concluirá hasta bien entrada la madrugada del 25 de junio, Dia de Sant Joanet.

El fabioler, Juan Luis Gelabert, alguacil municipal, ha acudido a Cas Baró para obtener el permiso de Borja Morgades de Olivar e iniciar el «replec» (recogida) de los jinetes que forman «sa qualcada» (comitiva) y participan en los actos de la mañana del día de Sant Joan.

Todos los jinetes -los seis caixers del bienio y los cavallers- son payeses, «l'amos, fills de l'amos i missatges», o sea, aparceros, sus hijos y jornaleros, y trabajan en actividades agrícola-ganaderas.

Las cuatro excepciones son el Caixer Senyor, que pertenece a una familia de la nobleza de Ciutadella; el Caixer Capellà, que es un eclesiástico, ordenado presbítero y que ejerce en Ciutadella; el Caixer Casat, que desempeña un oficio menestral; y el Caixer Fadrí, que un bienio es payés y otro bienio, menestral.

Durante la pasada madrugada se esparcieron más de cien toneladas de arena en las calles y plazas del casco histórico de Ciutadella, donde discurre la comitiva equina, para evitar resbalones y caídas de los cuadrúpedos.

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Ayer tarde se celebró el «caragol des Born» en la Plaça del Born, tras la entrada, a galope, del Caixer Senyor. En aquel momento la banda de música arranca la interpretación del «jaleo» (jota «El postillón de La Rioja") que se repite en la tercera vuelta a la plaza, porque la segunda es sin música.

Después los jinetes salen del casco urbano y se dirigen a la ermita rural de Sant Joan de Missa, situada a siete kilómetros de Ciutadella, donde se rezará una plegaria, presidida por el obispo de Menorca, Salvador Giménez, ante la imagen de San Juan Bautista, patrón del gremio de los payeses.

Cuando los jinetes abandonan la ciudad, en las avenidas urbanas de Sa Contramurada se lanzaron ayer noche miles de avellanas vacías, que dejaron las calles alfombradas con las cáscaras de este fruto seco.

Es una extraordinaria «batalla de avellanas» presidida por el jolgorio y el bullicio, que transcurre entre las 19.00 y 22.00 horas, cuando los caballos regresan de la ermita y empiezan los actos nocturnos, que consisten en los «caragols» de Ses Voltes -las antiguas 'corregudes de Sa Placa"-, al discurrir entre la plaza Catedral y la Plaça Nova, y de Santa Clara.

La gran fiesta de Ciutadella ha concluido esta madrugada con la protocolaria «beguda» (recepción) que ha ofrecido el Caixer Senyor a los jinetes en su residencia en la calle Santa Clara, frente al monasterio de las religiosas de clausura de Santa Clara.

Los actos ecuestres de Ciutadella prosiguen esta mañana con las pruebas de los «jocs des Pla», la Missa dels Caixers al mediodía en la Catedral - cuya homilía pronunciará el Caixer Capellà, Bosco Faner, rector de San Esteban y del Seminario- y por la tarde, con «sa convidada», acto en el que el Caixer Senyor invita a la corporación municipal.

Responde el alcalde, José María de Sintas Zaforteza, que aceptará la invitación de Borja Morgades de Olivar, de Cas Baró, para presenciar los «jocs i corregudes des Pla».

Consisten en «rompre ses carotes», «córrer abracats» (dos jinetes que corren abrazados al galope entre la multitud, y «correr s'ensortilla». En esta última prueba el jinete al galope debe acertar un aro que cuelga de una maroma.

Son los actos que entrañan un mayor riesgo para las miles de personas que se aglomeran en el reducido espacio de Es Pla de Sant Joan, situado al final del puerto.

En el dispositivo de seguridad montado por el ayuntamiento de Ciutadella para garantizar el orden y la circulación rodada, así como el estacionamiento, participan más de 500 personas, entre agentes de la Policía Local, Policía Nacional, Guardia Civil, Protección Civil, voluntarios de Sant Joan, bomberos, y agentes procedentes de otros municipios.

Todas las calles del casco antiguo de Ciutadella, por las que discurre la comitiva de «caixers i cavallers», permanecen cerradas al tráfico rodado hasta la mañana del miércoles.