El fiscal anticorrupción Pedro Horrach, en una imagen de archivo. | MONTSERRAT T DIEZ - EFE - EFE

El fiscal anticorrupción Pedro Horrach ha concedido una entrevista a la revista Vanity Fair en la que reitera su opinión, plasmada ya en su último escrito dirigido al juez del ‘caso Nóos’, José Castro, de que no ve indicios de delito en la infanta Cristina en esa causa. «No tengo ningún indicio para sentar a esta señora (la Infanta) en el banquillo», asegura Horrach. «A la Infanta la defienden los hechos, no yo», subraya.

Según el fiscal, «los medios de comunicación se han posicionado, la mayoría, y entienden que esta señora ha de ser copartícipe de todos los delitos que se le imputan a su marido (Iñaki Urdangarin). Pero en una familia normal la esposa no conoce necesariamente los líos económicos de su cónyuge»

Socios

Y añade el fiscal: «Nunca se ha visto a un socio no administrador de una empresa estar imputado por un delito fiscal. Además, en España más del 90 por ciento de las sociedades son Pymes y familiares, con dos o tres socios. Cuando hay un delito fiscal vas a los que gestionan la empresa, a los demás no los tocas. Aquí, con la Infanta, sólo disponemos de un dato: que era socia de la empresa». En esta línea, los gastos personales que realizó la hija del Rey con el dinero de Aizoon tiene la siguiente lectura para Horrach: «Hacer gastos personales de una empresa que es copropiedad tuya no es delito. Otra cosa es la valoración ética, pero yo no la voy a hacer. Pero ni las motivaciones ni la falta de ética son delictivas»

Subraya Horrach que el hecho de que la Infanta «actúe así puede ser reprobable desde el punto de vista ético, incluso puede constituir una infracción administrativa. Pero si no llegas a cuotas anuales de 120.000 euros, no es delito». Insiste, asimismo, en que todo esto «es una batalla perdida. Lo único que ve la gente es que ella gastó dinero de Aizoon y de ahí no se sale. Pero el paso más importante para imputarla en un hecho delictivo es que haya una prueba mínima de que ella conociera el origen delictivo de este dinero».