Saludo de las banderas al paso de la marcha procesional por el Consistorio palmesano. | Nuria Rincón

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La tradicional procesión del Corpus recorrió ayer las calles del centro de Palma, presidida por el obispo de Mallorca, Javier Salinas. Sin apenas adornos florales, la marcha transcurrió con una nutrida representación institucional en Cort y en el Consell de Mallorca. La procesión contó con la presencia de los Gegants de la Sala, por primera vez desde 1734.

La celebración religiosa comenzó en la Catedral a las seis de la tarde con una misa. Al terminar, comenzó la procesión por las calles cercanas a la Seu.

Eloi, nombre con el que se conoce la campana de la Seu, acompasó la salida de la Custodia con el Santísimo, precedido por las insignias de la Catedral, obra de Antonio Gaudí, el tintináculo, el conopeo y el cortejo procesional con representación social, política y religiosa de la ciudad.

Cera

La ‘lledania’, cruz procesional del Corpus que antiguamente se adornaba con flores frescas y que con el tiempo se ha convertido en una cruz de cera, fue otro de los elementos consustanciales a la celebración del Corpus mallorquín. La cruz fue portada por miembros de diversas cofradías de Palma.

Algunos adornos florales envolvieron el paso de la comitiva.

Al paso por el Ajuntament, las banderas de Cort saludaron a la Custodia con el Santísimo.

Como novedad, los Gegants de la Sala, los xeremiers y Tomeu y Margalida estuvieron en la plaza de Cort y saludaron el paso del Corpus.

Tradición

Se tiene noticia de los Gegants en la procesión del Corpus de Palma del año 1734. Solían ser gigantes que representaban a los cuatro continentes con sus figuras y colores característicos a cada uno de ellos.

La tradición se mantuvo hasta el año 1780, prohibiéndose en la procesión la totalidad de figuras festivas, incluidos los gigantes, por real orden de Carlos III de Borbón.

Por iniciativa de los Geganters de la Sala, previa aprobación del Ajuntament de Palma, los Gegants de la Sala rindieron ayer un respetuoso saludo al paso del Corpus desde la plaza de Cort, una forma de retornar a la antigua tradición a la espera de participar en la procesión del próximo año tal como se hacía antaño.