Bosch, el pasado martes, en el Parlament. | Pere Bota

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El conseller d'Educació se siente reforzado en su cargo y no dimitirá. Así lo dejó claro ayer tras referirse al «apoyo público y privado» que, dijo, le ha dado el president Bauzá y a otros dos hechos que, en su opinión, avalan su política lingüística: las sentencias judiciales, entre ellas la del TSJC, y el informe del Consell Consultiu sobre el decreto de lenguas que sustituye al llamado Decreto de Mínimos que cierra el paso a la inmersión lingüística.

Precisamente ayer, el Ejecutivo designó a Pere Aguiló Crespí como consejero del Consultiu en sustitución del fallecido Enrique Vicent Marí.

Tercera lengua

El decreto del tratamiento integrado de lenguas, además del catalán y el castellano, incluirá el inglés como tercera lengua preferente para ser impartidas a partes iguales, con un 33 % de cada una de ellas aproximadamente «con un margen de un 10 %», detalló.

Bosch aclaró que será la Administración educativa la que fijará los porcentajes y que cada centro podrá decidir.

La puesta en marcha del decreto está sujeto a disposiciones presupuestarias. La introducción de la tercera lengua (inglés) será la que previsiblemente más tarde en producirse, precisó.

El conseller se refirió al catalán como «lengua propia de Balears» e indicó que «no conozco el concepto de lengua balear».

Este comentario es consecuencia de la decisión de editar libros en las diferentes modalidades insulares.

Ayer, la llamada Asociación Acadèmi de sa Llengo Baléà, que carece de soporte científico, emitió un comunicado intentado rebatir al conseller. Le acusó incluso de «mentir» cuando sostiene que el balear no existe. Bosch se halla 'entre dos fuegos' en su Conselleria y recibe críticas de los dos sectores enfrentados por el modelo lingüístico.