La procesión dels Estendards ha dado el pistoletazo de salida a la Semana Santa en Palma. | Joan Torres

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La Processó dels Estendards, el desfile de los emblemas de cada una de las cofradías que participan en la Semana Santa, recorrió ayer tarde el trayecto entre la iglesia de los Caputxins y la basílica de Sant Francesc, para escuchar el pregón que esta vez estuvo a cargo de César Murillo, párroco de la iglesia del Sagrado Corazón, que supone el inicio de la Semana Santa en Palma.

Acompañaron con sus sones a los estandartes de las hermandades palmesanas las bandas de música de la Salle, Santa Mónica, Gran Poder y el Cristo de los Navegantes.

Una vez llegada la comitiva a la iglesia de Sant Francesc, que estaba llena de público, los estandartes quedaron depositados junto al altar mayor del templo y el presidente de las cofradías, Miquel Llabata, dio las gracias a los cofrades y realizó la presentación del pregonero.

Autoridades

Presidió el acto el obispo de Mallorca, Javier Salinas, que estuvo acompañado por el vicario general y diversas autoridades en representación del Ajuntament y del Consell de Mallorca.

Cabe destacar que entre las 33 cofradías que desfilaron, este año la cofradía de los Cartujos celebraba su 75 aniversario, convirtiéndose en una de las más antiguas de Mallorca, y que la cofradía del Buen Poder celebraba sus bodas de plata.

Por lo que se refiere al pregón, en su alocución ante el auditorio, César Morillo agradeció haber sido elegido para realizar el pregón de este año: «Es para mí un placer poder anunciar que ya estamos a las puertas de una semana, la Semana Santa, en la que todos celebramos lo que constituye la razón de nuestra fe: la muerte y la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Qué inmenso honor el de poder animar a otros cristianos a acercarse más y mejor a Jesús, más y mejor a nuestros hermanos los hombres».

Más adelante, el pregonero se refirió a lo que significa esta celebración para los cristianos: «Tiempo, Semana Santa, de manifestaciones públicas de fe. No podemos guardarnos la inmensa alegría de saber que Jesucristo nos salva. La Fe se manifiesta y se hace explícita. Estamos llamados a ser luz y sal de la tierra. A dar testimonio del amor de Dios entre los hombres».

El pregonero también hizo un pequeño repaso histórico de las cofradías: «El origen de las cofradías está estrechamente vinculado a los antiguos gremios medievales o asociaciones de maestros; asociaciones gremiales que eran entidades con un carácter social y profesional, pero también con una finalidad religiosa. Con el paso de los tiempos la religión y la caridad o ayuda mutua se convertiría en la finalidad primordial de las distintas cofradías. Pero no olvidemos nunca, y así, tal vez ahora heridos por una crisis económica que castiga a tantas personas, es especialmente importante que también la dimensión social forme parte de la esencia de las cofradías».

Mejores deseos

Al final de su intervención, Murillo apuntó: «Permitidme que exprese mis mejores deseos, que querría sintetizar en cuatro puntos. Primero, no olvidemos jamas la historia, nuestra historias y la vuestra. Segundo, que los cofrades sean siempre lo que siempre han sido, pequeños oasis, lugares de ayuda mutua y escuelas de fraternidad y caridad. Tercero, que desde la participación en estas asociaciones tan valoradas por la Iglesia nos acerquen a Dios, conozcamos a Jesús y nos sintamos solidarios por los que más padecen. Cuarto, que no olviden nuestra vinculación y dimensión. Somos y queremos ser cada vez más Iglesia».

Para finalizar tuvo lugar un concierto interpretado por la banda de música de Son Rapinya.