Oriol Junqueras, ayer en Palma en un momento de la entrevista. | Jaume Morey

72

Es el hombre de moda en Catalunya, líder de la formación que apoya con más decisión la convocatoria de un referéndum para lograr la independencia catalana, un proceso en el que ha comprometido a Convergència i Unió cuyo final no oculta que para él también le genera incertidumbres. Ayer llegó a Palma para participar en la ‘diada’ independentista.


—Asegura que negociar con Rajoy no sirve para nada. El Gobierno no autorizará el referéndum y el Constitucional es probable que lo declare ilegal, ¿entonces?
—La experiencia nos enseña que negociar con Madrid no sirve de nada, siempre dice que no y si acepta es para incumplir. Esta es la experiencia histórica. Hay otros países que han llegado a la independencia mediante una consulta, eso es la democracia; que la gente pueda opinar. Catalunya lo logrará con el apoyo del derecho internacional. La cuestión está entre demócratas y no demócratas porque yo no trato de convercer a nadie para que sea independentista.

—¿Este referéndum tiene precio?
—No renunciaremos a la consulta por nada. No tiene precio, ni por el pacto fiscal. Espero que en Catalunya todos los políticos demócratas opinen lo mismo.

—El PP y el PSOE coinciden en su oposición ...
—Siempre se ponen de acuerdo en los temas relevantes que les interesa. La Constitución, el sistema de financiación, la rebaja en el Estatut... Su coincidencia, por tanto, no es ninguna novedad. En Catalunya se ha producido una situación excepcional y por eso hemos pactado con CiU.

Noticias relacionadas

—El pacto con CiU no acaba de cerrar el compromiso en la convocatoria del referéndum. ¿Se fían de Mas?
—Esperamos que la confianza que hemos depositado en ellos no sea traicionada.

—Los recortes en Catalunya continúan...
—Si hay recortes es porque el Estado nos expolia 16.000 millones de euros. Además, el Gobierno adeuda a Catalunya otros 8.000 millones en inversiones. Sólo con la mitad de lo que nos deben no habría que aplicar recortes. Luego está la contención del déficit en el que Madrid impone unas condiciones injustas.

—¿No será que la Generalitat no ha sabido administrar bien sus recursos?
—Es el Estado el que ha incumplido sus compromisos, por tanto la responsabilidad no es de la Generalitat. Es el Gobierno el que ha repartido de manera arbitraria e injusta el techo del déficit. La Generalitat no tenía otra salida porque los incumplimientos del Estado no se pueden profetizar. Ahora, con ERC, se buscan 1.000 millones de nuevos ingresos por la vía tributaria. Nosotros, por ejemplo, bajaríamos el IVA, pero Madrid no nos deja y nuestro impuesto sobre los depósitos bancarios lo que pretende es favorecer el consumo y la inversión dando liquidez al sistema.

—La UE no ve clara la independencia de Catalunya y las grandes empresas tampoco...
—La UE, el Parlamento Europeo, nos pide un mandamiento democrático. Las recientes elecciones ya lo son y también haremos el referéndum. No hay ninguna línea que diga que una Catalunya independiente no estará en la UE y, además, España sería la primera interesada en nuestra continuidad, ya que canalizamos el 70% de las exportaciones españolas. Tampoco ninguna empresa me ha transmitido su interés de salir de una Catalunya independiente.

—¿Considera que el soberanismo en Catalunya vincula de algún modo a Balears?
—Lo que tiene que hacer Balears lo deben decidir sus ciudadanos.

—El sentimiento independentista en Balears es muy débil... ¿es factible?
—Creo que es posible cambiar la situación. Balears sería la primera beneficiada de su independencia, es mejor que su futuro dependa de aquí que no del PP de Madrid; hay países independientes con menos de un millón de habitantes en Europa. Balears tiene las condiciones para la independencia o la libre asociación con quien le parezca.

—¿Cual es la situación de ERC en Balears?
—Nosotros no renunciamos a nuestros valores, pero nuestra obligación es buscar alianzas basadas en el independentismo, el centro izquierda y el republicanismo. El PSIB no representa lo que pretendía, por eso hay que organizarse.