Un grupo de jubilados del Ib-Salut han pedido la dimisión del gerente de Son Espases. | Pere Bota

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Un grupo de los pensionistas del Ib-Salut encerrados desde el martes en la sede de esta institución se ha trasladado hoy al Hospital de Son Espases para protestar contra la retirada de los complementos que percibían hasta ahora y para pedir la dimisión del gerente del centro hospitalario, Juan Sanz.

Según la representante de UGT Isabel Miralles, alrededor de 100 personas han acudido a Son Espases para exigir estos complementos que se habían comprometido en una norma de 1973, así como la dimisión de Sanz.

Uno de los pensionistas, que ha destacado que no es prejubilado, Juan de Dios Torres, ha asegurado a Efe que los gobiernos central y autonómico quieren verlos a todos «en el cementerio» para ahorrar dinero.

De Dios ha explicado que estos complementos, que se ofrecieron por escrito, se comprometieron debido al «trabajo peligroso» que supone ser un profesional de la salud pública y bajo dos únicas condiciones, haber cotizado antes de 1967 y contar con 25 años de servicio.

En 2005 este complemento de pensión de por vida, que supone entre el 30 y el 40 % de su retribución, se extendió a todas las categorías de los trabajadores del Ib-Salut, ha proseguido de Dios, tanto para los sanitarios como para el resto de personal.

A este hombre que ha trabajado 45 años en el hospital y que percibe un complemento de 700 euros, le parece incomprensible que hayan violando de forma impune los derechos de los ciudadanos y «se hayan sacado de la manga un engaño peor que el de las preferentes».

De Dios ha asegurado que existen 500 afectados, algunos de los cuales se quedarán con un sueldo bruto de entre 600 y 700 euros, personas, ha destacado, que están pagando hipotecas y manteniendo a sus hijos en paro.

El grupo de pensionistas no ha decidido si va a quedarse en Son Espases, aunque ha exigido que el presidente del Govern balear, José Ramón Bauzá, «de la cara y diga qué hay que hacer», ahora que el conseller de Salud, Familia y Bienestar Social, Antoni Mesquida, ha dimitido.

El hombre ha criticado además los «miles de millones abandonados en Son Dureta», en relación al cierre de este hospital para la construcción de una nueva infraestructura, Son Espases.

Ayer una docena de estos pensionistas se encerró durante aproximadamente tres horas en la sede central de la Conselleria de Salud como parte de sus acciones de protesta en contra de la supresión del complemento que venían percibiendo hasta ahora.

Los afectados solicitan la recuperación del complemento de pensión o la reincorporación a su puesto de trabajo, en vista de que accedieron a la jubilación sin haber cumplido los 65 años porque el Servicio de Salud se comprometió a retribuirles con estos complementos.