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Catorce meses después de llegar al gobierno de Palma, el equipo de gobierno municipal de Mateu Isern ha logrado definir un perfil propio ante los ciudadanos, toda vez que ha logrado transmitir un cambio en la gestión de algunos servicios públicos respecto a la pasada legislatura. Así se desprende de la encuesta realizada por el Instituto Balear de Estudios Sociales (IBES) en exclusiva para Ultima Hora.

Los palmesanos consideran que desde que Isern ocupa la Alcaldía de la ciudad han mejorado aspectos como el de la seguridad ciudadana y el tráfico -la supresión del carril bici en las Avingudes puede haber sido determinante- respecto a la etapa de Aina Calvo al frente de Cort. Por el contrario se entiende que han empeorado temas como el de la asistencia social o la participación ciudadana.

Isern ha logrado transmitir la imagen de que el Ajuntament de Palma se muestra más preocupado e interesado por la promoción turística -ha formalizado un consorcio con el sector y promociona la apertura comercial en los días festivos- y que hay una mejor atención a los contribuyentes. De hecho una de las iniciativas más promocionadas es el de la ‘brigada exprés’ de mantenimiento. En términos globales, el PP desde que llegó a Cort mantiene los servicios públicos municipales a pesar de la crisis ya que de los once aspectos analizados por el IBES cuatro han mejorado, tres se perciben sin cambios y cuatro han empeorado.

El capítulo de la ORA, como vía de recaudación por las multas, junto con la presión fiscal del IBI -que estos días se encuentra en período de pago voluntario- forman parte de la valoración más negativa de la gestión de Isern frente a la realizada por la izquierda en la pasada legislatura.

Las polémicas

Las polémicas ciudadanas generadas en los últimos meses también arrojan un saldo favorable a la gestión de Isern en el Ajuntament de Palma, según el resultado de la encuesta del IBES.

Los palmesanos apoyan decididamente la apertura dominical de los comercios y el fomento de las terrazas de los bares en las calles de la ciudad. Isern también salva con nota el cambio de nombre de la ciudad, el de Palma por el de Palma de Mallorca, con un apoyo del 72,8%.

El hecho de que se tome conciencia de que la exigencia del certificado de residencia es una fórmula para detener el fraude genera comprensión ciudadana, mientras que los palmesanos rechazan sin paliativos el actual proyecto del Palacio de Congresos -cuyas obras están paralizadas-.