Un autobús de la EMT.

TW
28

El uso del transporte público en Palma sigue siendo fuente de controversia política. Para el equipo de gobierno del PP en Cort se consolida «una buena fórmula de gestión de empresa pública», mientras el PSOE, principal partido de la oposición, considera que «ha cambiado el modelo de ciudad sostenible».

Desde la subida de tarifas de la EMT a comienzos de año el número usuarios del transporte público en Palma mantiene mes a mes su descenso generalizado en el entorno del 12% con respecto a 2011.

La última cifra oficial conocida, correspondiente al mes de mayo, señala que los autobuses de la EMT transportaron 477.164 personas menos que en el mismo mes de 2011, lo que equivale a un 11,71% de descenso en el conjunto de las líneas que transitan por Ciutat.

Competencia y frecuencia

Para el concejal socialista José Hila: «se trata de un hecho objetivo que se constata a través del departamento estadístico de la EMT y resulta persistente desde la grosera elevación de tarifas de este año, lo que está poniendo en cuestión el modelo de ciudad que durante décadas pareció que todos teníamos claro».

Por su parte fuentes municipales indican que buena parte del descenso registrado en el número de usuarios corresponde «a personas que por unas u otras razones usaban este medio de transporte cuando les resultaba completamente gratuito», aunque añadieron que «nunca puede ser una buena noticia que, sea cual sea la proporción, haya menos usuarios del transporte público en Ciutat».

La comparativa de viajeros transportados por línea es persistente desde el pasado mes de febrero a la hora de indicar cifras brutas de descenso, las cuales varían entre unos y otros recorridos pero incluyen claramente a las más demandadas en los últimos años como Pont d'Inca-Illetes, Son Rapinya-Son Gotleu y Plaça de la Reina-Platja de Palma.

«Lo peor de todo -indica José Hila- es que una revisión de tarifas como la que se ha producido este año repercute en el sector de población más sensible al alza de precios, y además hay que considerar que una apuesta por el transporte público siempre debe ser competitiva en frecuencia y calidad con el transporte privado».