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Durante la jornada de ayer se sucedieron tres concentraciones frente a la sede del Parlament balear en contra de la modificación de la Ley de la Función Pública que elimina la exigencia de la lengua catalana en la administración pública balear, que pasa a convertirse en un mérito.

Más de una veintena de agentes de la Policía Nacional y antidisturbios custodiaron a las más de 150 personas que se concentraron durante la mañana, alrededor de 100 el mediodía y cerca de 300 durante la tarde, entre gritos de «¡fuera las fuerzas de ocupación!», «¡en Mallorca en Catalán!» o «¡Bauzá dimisión!».

Los actos, convocados por la Obra Cultural Balear (OCB), denunciaron la modificación que «contradice la Constitución, el Estatut de Autonomia y la ley de lenguas regionales y minoritarias europeas, además de ser un atropello a los ciudadanos», según Jaume Mateu, presidente de la OCB. Mateu añadió que «esta estupidez se tiene que parar por las buenas, es una aberración y un ataque sin precedentes contra la ciudadanía de Balears».

«Se van a aprobar dos cosas terribles, excluir el catalán de las instituciones y eliminarlo de la administración pública, y además los topónimos serán también oficiales en lengua castellana, después de haber luchado cuarenta años por nuestros topónimos en catalán. Hemos retrocedido en el tiempo democrático», concluyó Mateu.

El manifiesto «No ens faran callar» de la OCB, leído durante la concentración de la tarde, recordó que «en democracia, la última palabra la tiene la ciudadanía y la traición que significa la aprobación de esta ley no debe quedar impune», y se nombró a los 34 diputados que la han perpetrado, al tiempo que los manifestantes exigieron su dimisión entre pitidos.

Joan Tardà, portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, destacó cómo «esta modificación pone en evidencia la irracionalidad de la política de Bauzá, es un atentado a la cohesión, a la paz social y a la autoestima de los ciudadanos de Balears. Nosotros no somos los propietarios de la lengua, es imperdonable tanta irresponsabilidad, más allá de las ideologías está la coherencia. Esta política lingüística, desde la perspectiva de la modernidad y la cultura, no se entiende y desde Europa ven la irresponsabilidad de la derecha de este país», según Tardà. Joan Lladó, president d´Esquerra Illes, afirmó que «Bauzá quiere que la administración isleña se comporte según el modelo trasladado desde Madrid», lo que se traduce en una «catalanofobia».