Vista general de la manifestación que ha recorrido las calles de Palma en la tarde del viernes. | Pere Bota

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Esta vez no hubo incidentes durante la manifestación independentista que se celebró ayer tarde con la idea de reivindicar lo que las organizaciones convocantes consideran la «auténtica diada de Mallorca», en contraposición a la que se instauró el 12 de septiembre cuando Munar presidía el Consell.


La manifestación de ayer, en la que participaron unas 1.300 personas, estuvo marcada por la abundante presencia policial. Fue una marcha muy ‘vigilada' en previsión de altercados que no llegaron a producirse. Las ‘quemas de banderas' no pasaron de ser simbólicas y no se prendió fuego ni a un trocito de tela, sino a banderitas de papel. La quema de pasquines, de los que mucha gente no se percató, estuvo acompañada del lanzamiento de un petardo.


El momento de más tensión, aunque más escénico que real, se produjo en el cruce de la calle Misión con la Costa de Sa Pol, cuando el grupo más reivindicativo de la marcha, el de los Maulets, desplegó una pancarta contra «las fuerzas de ocupación», por la policía, frente a una decena de agentes de ese cuerpo. Un portavoz recordó los incidentes del pasado año, criticó la «persecución policial» y todos los recortes que se han producido desde entonces. Allá se oyó tildar de «fascistas» a los gobernantes de Balears y se lanzaron las proclamas independentistas al uso, y que cada año son las mismas.


La mayoría de los manifestantes eran muy jóvenes y con un look muy parecido al de los indignados. Aunque también participaron representantes políticos, concretamente de Esquerra Republicana y del PSM. Líderes de estos partidos portaban una de las pancartas, la que abría la manifestación, que se inició en Es Born con más de media hora de retraso. No había ningún cargo público del PSOE.


«Bauzá, foraster»


La manifestación se dividió en el cruce entre la Costa de Sa Pol y Sant Miquel. Parte de la comitiva se dirigió a la Plaça d'Espanya, donde se celebraba la ofrenda institucional antes la estatua de Jaume I; otra parte se disolvió y una tercera continuó hasta la conocida como plaza de los patines en que se leyó el manifiesto «Som una nació, autodeterminació».


El manifiesto era crítico con los recortes pero, sobre todo, con el hecho de que se aprovecharan estos recortes para ir en contra de la lengua y de la cultura propia de las Islas.


Los convocantes recordaron que ya hace 25 años que se manifiestan con motivo del 31 de diciembre, «fecha que nos recuerda los orígenes catalanes de Mallorca». En esa fecha se conmemora la llegada de Jaume I a la Isla.
Se corearon lemas contra la policía, contra la Constitución, contra la bandera y contra Bauzá, a quien se llamó «foraster».


Las banderas dominantes a lo largo de la manifestación eran las ‘esteladas', es decir las independentistas; también se vieron dos o tres senyeras catalanas, dos banderas rojas comunistas y una de color azul con la llamada cruz de Sant Jordi, según aclaró la persona que la portaba.