Una mala imagen de Palma: numerosos residuos tirados junto a los puntos de recogida neumática. | ultimahora.es

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Las actividades incívicas de algunos ciudadanos cuestan al Ajuntament de Palma más de 3,2 millones de euros anuales, ya que «obligan a Emaya a realizar un esfuerzo y un gasto extraordinario», según manifestó ayer el presidente de la citada empresa pública, Andrés Garau. «Emaya tiene que destinar diariamente vehículos y personal extra a recorrer las calles para recoger las bolsas de basura que se dejan fuera de los contenedores o los trastos que se abandonan en la vía pública, aún sabiendo que Emaya pone a su disposición un servicio de recogida gratuita (900 724 000), explicó Garau. En concreto, la recogida de bolsas depositadas junto a buzones de recogida neumática supone un gasto de 499.500 euros; la recogida de las bolsas depositadas junto a contenedores de carga lateral 445.500 euros; la recogida de trastos de la vía pública 1.345.344 euros; la reparación y reposición de papeleras 275.280 euros; así como la reparación y reposición de contenedores 104.345 euros. Por su parte, el servicio de prestación de los controladores medioambientales supone un coste de 567.000 euros.

Papeleras

Garau destacó que «si las papeleras y contenedores agotaran su vida útil y no fueran objeto del vandalismo, no sería necesario destinar 1,5 personas, 6 días a la semana, a solucionar este problema». Anualmente, el 30% de las papeleras de Palma (unas 3.500) sufre desperfectos por culpa de la falta de civismo; cada papelera cuesta 60 euros.

El presidente de Emaya adelantó que el próximo mes de enero pondrán en marcha una campaña de concienciación ciudadana.