Francesc Antich y Alfonso Guerra durante su intervención en el acto de esta mañana. | Teresa Ayuga

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El ex 'numero 2' del PSOE y actual presidente de la Fundación Pablo Iglesias, Alfonso Guerra, se sumó ayer a la campaña de los socialistas de las Islas y lo hizo para hacer un llamamiento claro a la participación en las elecciones del próximo día 22.

Guerra que, como es habitual en él, acompañó su intervención con el lanzamiento de dardos dialécticos contra «la derecha», levantó, literalmente, al auditorio cuando facilitó su propia versión de los que él entiende por socialismo, eso es «que nadie tenga tanto como para poner de rodillas a nadie y que nadie tenga tan poco como para ponerse de rodillas ante nadie».

El mensaje que vino a traer a Palma el ex vicepresidente del Gobierno, estuvo bastante claro desde el primer momento: advertir de los 'peligros' de la vuelta de la derecha y lanzar reiterados llamamientos a la participación. Dijo, en un momento dado, que abstenerse es dar el voto a la derecha: «Si usted no vota, sepa que está votando al Partido Popular».

Reunirse en la cárcel

La tesis de Guerra es que la derecha vota siempre, con independencia de quien sea el candidato, «aunque sea una escoba o una cabra», pero que ganar las elecciones o no depende de cuanta gente de izquierdas vote. De ahí sus llamamientos a la movilización.

Y falta que le hace al socialismo balear la movilización: ayer mismo, y pese a la cabecera de cartel (nada menos que Alfonso Guerra), la asistencia al mitin fue menor de la esperada aunque la organización no quisiera admitirlo: un millar de personas como mucho. La capacidad del polideportivo elegido, en Son Gotleu, era para unas 1.400.

Guerra dejó claro que lo que el 22 de mayo hay que votar para las alcaldías, los Consells y para las comunidades autónomas. Además, en su intervención, quiso ponerse pedagógico (avisó de que «si os cansáis, levantáis la mano y me callo, y recordó los 130 años del PSOE, la necesidad de proteger las conquistar sociales y el papel de los impuestos como redistribuidores de la riqueza.

Guerra dejó casi para el final las alusiones a la política local y a lo que se decide en Balears.

El ex vicerpresidente del Gobierno, previamente cubierto de elogios por Aina Calvo, Francina Armengol y Francesc Antich, advirtió de que si ganaba el PP «nos meten otra vez en el túnel de Sóller», en referencia al primer escándalo de corrupción, y se refirió a María Salom como «la de los talones».

Guerra interpretó el relevo de portavoces del PP en el Parlament en su necesidad de ir «no a la consulta del médico sino a la del juez» y se refirió a la renovación electoral de la lista de Bauzá, al que no citó en ningún momento. Dijo que «sí, han renovado, han renovado el número de la cuenta bancaria» y que la cúpula del PP «puede reunirse en la cárcel»