Los mercadillos medievales y de casas regionales se vieron colapsados por una gran multitud de visitantes. | Julián Aguirre

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Los más madrugadores se encontraron ayer, en Ciutat, un ambiente desolador, sin prácticamente gente en los mercadillos y con la incertidumbre de si se realizarían las actividades, talleres y exhibiciones programadas con motivo del Día de les Illes Balears, debido a la llovizna y cielo encapotado que amenazaba tormenta.
Nada que ver con lo que se vivió al mediodía, cuando apareció el sol y se retiraron las nubes. Eso sí, ya se había anulado la exhibición de judo para evitar que los participantes pudieran lesionarse.
Sin embargo, los integrantes de la colla de Castellers de Mallorca esperaron y finalmente pudieron realizar talleres y demostraciones ante numeroso público, en s'Hort del Rei. El desfile de animación de gegants y capgrossos, que abriría el programa de ayer, se fue retrasando debido a la lluvia. Collas llegadas desde distintos pueblos de la Mallorca y los gegants no desfilaron como se tenía previsto. Por el contrario, el taller de contradansa dirigido por Biel Frontera, en Ses Voltes, fue de lo más concurridos, donde más de un centenar de personas aprendieron los primeros pasos de bailes típicos mallorquines.
El Parc de la Mar acogió una exposición de efectos navales donde compartía carpa con barcos de control remoto y unas espectaculares pistas de escalextric infantil, o mejor dicho, talleres y exposición de curolles, como se le denominan sin tener que decir el nombre comercial.
También hubo torneos de ping pong, ajedrez, tiro con arco y taller infantil de vidrio soplado. Alrededor de las doce del mediodía, el presidente del Govern balear, Francesc Antich, acompañado por la consellera de Treball i Turisme, Joana María Barceló, recorrieron los distintos mercadillos y zonas donde se celebraron las actuaciones, exhibiciones y talleres, todo ello abriéndose paso entre la multitud de ciudadanos y turistas que aprovecharon el buen tiempo para salir a pasear, realizar algunas compras o ver cómo los mestres artesans desarrollaban antiguos oficios. Todo ello, amenizado por un dinámico grupo de malabaristas, bufones y bailarinas de la danza del vientre. En definitiva, un festivo día muy participativo.