Terminal de la compañía Air Berlin en el aeropuerto de Berlín Tegel. | Efe

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Govern, patronales hoteleras de las Islas, Aviba y el sector turístico balear en general se oponen de forma frontal a la implantación de la tasa aérea que el Gobierno germano comenzará a aplicar a partir del próximo 1 de enero de 2011, «porque todo lo que suponga gravar el transporte aéreo tiene un impacto negativo sobre Balears», afirmaba ayer la portavoz del Govern y consellera de Turisme i Treball, Joana Barceló.

La consellera mostró su más absoluto «rechazo porque atenta contra la movilidad de los ciudadanos dentro de la Unión Europea. Además, en Balears no tenemos otro medio de transporte con Europa, de ahí el 'no' contundente del Govern a esta medida».

El proyecto de ley aprobado por el Gobierno alemán contempla el el pago del nuevo impuesto, que será de 8 euros por pasaje nacional o europeo de corto alcance, como es el caso de Balears; de 25 euros para vuelos de medio recorrido y 45 euros para los viajes de largo alcance.

Discriminatorio

El presidente de la Agrupación de Cadenas Hoteleras de Balears, Aurelio Vázquez, calificaba de «discriminatorio y perjudicial la tasa aérea, especialmente para la industria turística. Lo vemos como una medida injusta, ya que va a gravar una actividad económica esencial para los destinos turísticos, caso de Balears. Además es absolutamente discriminatorio para los archipiélagos por depender éstos del transporte aéreo».

Vázquez puntualiza que no hay una motivación, «salvo la de recaudar 1.000 millones de euros o la de estimular el turismo interior en Alemania».

Touroperadores

Todos los grupos turísticos, entre ellos Thomas Cook, TUI, REWE y Alltours, así como los pequeños y mediadnos touroperadores alemanes se muestran en contra de la nueva tasa aérea, sobre la cual llegan a decir «que es peor que la ecotasa que se implantó en Balears en 2002».

La queja de los grupos turísticos alemanes viene motivada por el hecho de que al margen de que el turista tenga que pagar 8 euros por cada vuelo de salida que haga, «el problema radica en que en Alemania está generalizada la contratación de las vacaciones a través de las agencias de viajes, en la que reservan el paquete turístico. Esta operación supone que el touroperador de turno tenga que pagar una comisión a las agencias de entre un 11 y 12%, lo cual el coste real del billete de salida podrá llegar a hasta los 10 euros», puntualizan desde la patronal DRV.