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Durante el día de ayer en cada esquina de la mayoría de pueblos de la isla se podía oler el aroma de buñuelos. La fiesta de Les Verges tiene una amplia tradición que convierte este típico dulce en un atractivo en estos primeros días en los que el frío empieza a notarse.

En Manacor, las conocidas como las Bunyoleres del tío Pep llevan 18 años haciendo este agujereado dulce, que sabe tan bien con azúcar, miel o con cualquier otro producto que lo endulce. Cada año, y coincidiendo con la fira de septiembre, ponen en marcha su receta para hacer los mejores buñuelos de la ciudad, al menos para ellas y sus compradores, y durante más de un mes elaboran en la plaza de la Móra, centenares de buñuelos.

En sa Pobla, Àngela Martínez lleva veinte años vendiendo buñuelos en la calle Mercat, los domingos y especialmente con motivo de la festividad de las Verges. Asegura que su secreto es, como no podría ser de otra forma, elaborarlos con la exquisita patata poblera. En Alcúdia son afamados los buñuelos de Joana Maria y Ceferina, de la Fonda Llabrés.

De manera más casera muchas abuelas reúnen a sus nietas durante la víspera de las Verges para elaborar los buñuelos. Colegios, clubs de la tercera edad y entidades vecinales también se suman a esta tradicional fiesta del otoño mallorquín.