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Javier Rodrigo de Santos guardaba una traca final. El ex concejal agotó de forma inusual su turno de última palabra en el juicio ante el jurado por malversar dinero público. Incluso el presidente de la sala, el magistrado Carlos Izquierdo, tuvo que recordarle en varias ocasiones que ese turno sólo sirve para que acusado aporte algo nuevo, no para valorar las pruebas de las que ya ha hablado su abogado.

El ex edil volvió a llorar durante el juicio, al igual que en la sesión anterior. En su intervención, se le quebró la voz al hablar de sus hijos: «Me siento muy culpable por el daño que les he hecho. La peor pena para ellos ha sido el destierro, ya que desde que estalló todo nos los tuvimos que llevar de Mallorca y ellos aman esta ciudad».

Antes, De Santos se había presentado ante el jurado «no como culpable, sino como drogadicto» e incidió en que todo lo ocurrido se debió a la cocaína. «Viví una doble vida y he estado nueve meses en la cárcel. No tengo problema en reconocerlo. Allí todos o casi todos han tenido una doble vida a causa de la droga». Tras las dos interrupciones por parte del magistrado para que ciñera su intervención a lo que fija la ley para el derecho a la última palabra, y que su abogado le hiciera un comentario al oído, De Santos cerró su intervención: «Estoy arrepentido, pero mi perdón a mí me sirve para curarme». Antes de que De Santos tomara la palabra, su abogado, José Ignacio Herrero intervino para fijar la posición de la defensa.

El letrado achacó al fiscal, Juan Carrau un «exceso inquisitivo» contra De Santos: «va con demasiado ahínco a por la condena», dijo. Parte de su intervención fue destinada a explicar al jurado las diferentes opciones que brinda el Código Penal para penalizar la conducta de De Santos, desde el tipo más grave que solicita el fiscal -que pide 3 años y medio de prisión- al que sólo incluye una pena de multa y que, según Herrero, es el que más se ajusta al comportamiento de De Santos. Herrero también señaló que, en el caso del ex concejal, desde Cort se había optado por denunciarlo a Fiscalía . «Había un filón que se utilizó, que reunía todo el paradigma de las revistas de corazón. Lo tenía todo y lo utilizaron», concluyó.