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Numerosos fieles llenaron ayer el templo de la Anunciació, conocida popularmente como La Sang, en la tradicional festividad del Sant Crist de la Sang, ceremonia presidida por el obispo de Mallorca, Jesús Murgui, y a la que asistió la presidenta del Consell de Mallorca, Francina Armengol, que llegó con unos minutos de retraso. La festividad está vinculada desde sus orígenes a la caridad y, también, a la atención de las personas presas.

 

En el acto hubo una amplia representación de las cofradías de Palma, ya que el Crist de la Sang es el patrón de la Asociación de las Cofradías de Ciutat. No faltó el presidente de la actual junta gestora, a la espera de las elecciones del próximo 3 de septiembre, Rafael Pericás, y los vicepresidentes Julieta Almagro y Felio Bauzá, así como de la ex alcaldesa de Palma, Catalina Cirer.

 

Un año más, han sido muchos los fieles que, desde el pasado jueves, han acudido a venerar al Crist de la Sang durante el triduo que precede a la solemne festividad, cuando sobreposats y prohoms, acompañados por el prior de la Anunciació, Jaume Rovira, bajan la figura del Crist de la Sang de su camarín y la sitúan sobre un pedestal frente al altar mayor.

 

El hospital fue fundado hace unos 600 años por el franciscano Bartomeu Catany, a quien Murgui recordó ayer y describió como el «pacificador de la sociedad de su tiempo». Durante su homilía, el obispo recordó «la necesidad de profundizar en la teología del sacerdocio», como recomendó el papa Benedicto XVI al comienzo del año litúrgico.

 

La festividad de La Sang contó con la actuación de la Coral dels Antics Blauets de Lluc, dirigida por Vicenç Juan Rubí. El repertorio incluyó obras compuestas por antiguos frailes del monasterio, crisol de la música religiosa mallorquina, como la Moreneta dels cims, de Jaume Palou Sabater.