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Con el objeto de reforzar la solvencia y facilitar fusiones de bancos y cajas, el Gobierno aprobó ayer la creación de un Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) dotado con 9.000 millones de euros. La medida, según reconoció la propia ministra de Economía, Elena Salgado, se ha adoptado en previsión de las dificultades que tendrá que afrontar el sistema financiero español en su conjunto y que obligará, en su opinión, a la reestructuración de algunas de ellas debido al castigo de la morosidad en sus cuentas.

La vicepresidenta Teresa Fernández de la Vega ha insistido en que la estructura del sistema financiero español sigue teniendo una probada solvencia, pero ello no esconde que es probable que «en los próximos meses» sea preciso acudir al FROB para garantizar la viabilidad de algunas cajas, bancos o cooperativas de crédito y, por su puesto, garantizar los depósitos de sus impositores.

En todo caso, el Gobierno parece dispuesto a reducir el número de entidades de crédito que operan en España, muy atomizadas como consecuencia de las cajas de ahorro regionales o provinciales que están bajo la tutela y control de las comunidades autónomas. Este puede ser uno de los puntos de fricción, toda vez que el FROB aumenta, todavía más, el papel de tutelador del Banco de España.

Con la puesta en marcha del FROB el Ministerio de Economía hace suyas las tesis del Banco Central Europeo (BCE), cuyo presidente, Jean-Claude Trichet, ha vaticinado una reordenación del sistema bancario español como consecuencia de las dificultades que afectarán a las entidades más débiles, las cuales no tendrán otra salida que la fusión con otras más poderosas.