El senador estadounidense Barak Obama recibió un nuevo impulso en su campaña para alcanzar la Casa Blanca al obtener el explícito apoyo de Collin Powell, quien fuera secretario de Estado de George W. Bush y, años atrás, jefe del estado mayor durante la primera Guerra del Golfo. Es un duro golpe para John McCain que una figura destacada del lado republicano dé públicas muestras de sus preferencias por el rival demócrata. Y esto se suma a las expectativas negativas que tiene el sucesor de Bush a la vista de los resultados de las últimas encuestas.

En cualquier caso, parece claro que la política exterior de la actual Administración estadounidense ha jugado en contra de McCain, que, además, presenta graves carencias en los debates sobre economía, asunto crucial en un tiempo en que la crisis financiera global obliga a ejercicios casi malabares para, desde las instituciones públicas, garantizar la estabilidad y evitar el caos.

Aunque también existe la posibilidad de que se repitiera el llamado 'efecto Bradley', un candidato de color a gobernador de California que, contra lo que pronosticaban todos los sondeos, acabó derrotado en las urnas por un racismo subyacente de aquellos momentos. Con todo, sería indeseable que algo similar ocurriera por causa de la raza del candidato, lo que debiera prevalecer es su capacidad para gobernar y regir los destinos de una superpotencia en tiempos difíciles.

En cualquier caso, las dudas quedarán despejadas el próximo 4 de noviembre, cuando los estadounidenses decidan en las urnas quién debe ser el nuevo inquilino de la Casa Blanca.