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El parque infantil ubicado en el antiguo solar de la clínica Rotger, en plena calle General Riera, ha sido una iniciativa muy aplaudida por los ciudadanos sobre todo de esa zona. A pesar de que ha sido un acierto, el parque presenta algunos pequeños defectos que perjudican su buena imagen y que deberían arreglarse.

La fuente sin valla protectora para los niños, la falta del cartel que avise de que, como parque infantil que es, se prohibe la entrada de perros, algunas juntas de los adoquines exteriores inacabadas que provocan inestabilidad en el pavimento y la suciedad y el aspecto descuidado que presenta la zona inferior son algunos de los contras que presenta el lugar.

Además, algunos vecinos, como Mercedes Pons, destacan la escasez de columpios, ya que sólo hay dos y «los niños tienen que esperar su turno».