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Palma vivió ayer su nevada más intensa en los últimos 22 años. Desde 1983 no caía tanta nieve en la ciudad, aunque en aquella ocasión cuajó más de lo que lo ha hecho en los últimos dos días. En 1985 y 1987, también nevó durante dos días seguidos en Palma, sin cuajar, pero la de ayer puede considerarse la mayor nevada en la capital balear desde 1983. Curiosamente, en Palma nevó más en 1983 que en 1985, cuando medio metro de nieve cubrió la mitad norte de Mallorca, en lo que se considera la segunda gran nevada en la Isla en los últimos cien años tras la de 1956, s'any de sa neu.

Palma no parecía ayer una ciudad mediterránea, sino más bien un núcleo urbano de la meseta norte castellana o de la Europa central. Dos grandes nevadas se precipitaron sobre la ciudad, bien distribuidas: una por la mañana y otra por la tarde. Durante la primera se registró la temperatura mínima del día en la capital: 0 grados. En toda la jornada no se superaron los 5 grados. A intervalos, el fuerte viento acentuaba la sensación de un frío ya intenso. Los coches circulaban cubiertos de blanco y no había sido necesario ir a Lluc a colocar nieve sobre el capó.

Desde las ventanas, los ciudadanos veían cómo tejados y coches se cubrían de nieve con pequeños copos, aunque no llegaba a cuajar en aceras y calzadas. No obstante, en algunos puntos de la ciudad sí se amontonaban capas de un centímetro de grosor. Las playas de Can Perantoni y Ciutat Jardí sustituyeron el marrón de la arena por el blanco invernal. Un espacio al que habitualmente sólo se acude en verano para tomar el sol y nadar era ayer escenario de las inevitables «guerras» con bolas de nieve. Algunos osados incluso se metieron en el agua para demostrar no se sabe bien qué.