Los únicos elementos que no son de creación propia son las figuras.

TW
0

Un total de 130 piezas, 40 casas, 30 metros cuadrados y un complicado sistema eléctrico componen el belén que el vecino de Palmanova, José Luis Mateo, monta cada año en su casa. Por sus dimensiones y características, esta obra podría exponerse en cualquier lugar público para que los ciudadanos contemplasen la belleza del mismo, pero José Luis Mateo asegura que su construcción y montaje son bastante aparatosos y prefiere realizarlo tranquilamente en su casa.

Hace 15 años que este navarro afincado en la Isla realiza artesanalmente un belén en la cochera de su casa. Los únicos elementos que no son de creación propia son las figuras, mientras que las casas y el paisaje han sido confeccionadas por él. Como material utiliza forespán o corcho combinados con productos reciclados para crear los detalles como las vasijas, las ollas o los hornos de leña. Pese a que las piezas suelen ser las mismas año tras año, el belén es distinto cada temporada, ya que cambia la estructura y la disposición del mismo dándole un aire nuevo. Las piezas nuevas de este año son el horno de leña y el barrio de Natzaret.

José Luis Mateo trabaja en una distribuidora de primeras marcas y en sus ratos libres lleva a cabo esta afición; «a veces me tiro hasta las tres de la madrugada», explica José Luis. Esta vocación le viene de su padre, que ya desde pequeño le enseñó a construir las casas. «Mis hijos no han continuado la tradición familiar, a ellos sólo les gusta ver el producto final», asegura. El montaje es complicado y para ello este artesano necesita cerca de un mes para llevarlo a cabo. Asegura que la Navidad para él dura más de lo normal, «me pongo a montarlo en noviembre y no lo suelo quitar hasta marzo». Como buen artista, José Luis tiene sus propios trucos, así por ejemplo utiliza espejos para dar mayor profundidad a las calles.

Samantha Coquillat
Fotos: Jaume Morey