La socialista Francina Armengol, durante su primera intervención en la sesión plenaria de ayer, mientras Matas y Estarás conversan. Foto: TERESA AYUGA

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El REB actualmente en vigor preveía en su redacción medidas fiscales que luego fueron suprimidas por ser incompatibles con las directivas comunitarias, salvo en el caso de Canarias. La diferencia es que, en virtud de nuevo Tratado de Amsterdam, la insularidad gana peso.

El REB, al igual que la reforma del Estatut, precisa ser ratificada por el Congreso de los Diputados.

Con su decisión de responder en bloque a los grupos de la oposición (EU-EV, PSM y PSIB), Jaume Matas quitó fuerza al que, en principio, se presentaba como el «plato fuerte» de la sesión de ayer: el estreno de Francina Armengol como portavoz socialista.

Además de a Joan Huguet (PP) Matas reservó para Maria Antònia Munar (UM), la réplica inmediata. Munar y Matas protagonizaron un debate de guante blanco. Diferente fue el trato a la oposición. Primero intervino Miquel Roselló (EU), después Pere Sampol (PSM) y finalmente Francina Armengol. El president dedicó más de dos horas en su primer réplica conjunta.

El eje del discurso de Armengol fue una oferta concreta de «diálogo» en una docena de cuestiones, entre ellas la reforma estatutaria, la precariedad laboral, el turismo, las nuevas tecnolgías, la política social y el fracaso escolar. Según Armengol, de lo que se trata es de recuperar el protagonismo del Parlament. Todos esos pactos deberán sustanciarse en la Cámara balear. Como alternativa al «nuevo REB» le propuso la elaboración de un Plan Estratégico .

Armengol inició su intervención criticando el trasfondo ideológico «de la derecha más integrista» que, a su juicio, traslució del discurso con el que Matas abrió ayer el debate, y destacó que «da la impresión de que es un presidente ausente», lo cual provoca una «incertidumbre» que «está haciendo mal al futuro del país».