La lluvia no impidió que se encendieran los «foguerons» y la gente disfrutara las torradas. FOTO: TOMÁS MONSERRAT.

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Con el encendido del gran fogueró, la revetlla echó a andar a las 19.00 horas en la Plaça de Espanya. Fue por poco tiempo porque, sobre las 21.00, comenzó una lluvia persistente que ya no cesó. Aunque los más madrugadores pudieron comerse los butifarrons, la noche se aguó y Palma se quedó sin música. Los conciertos, excepto el de rock català en la Plaza de la Artesanía, quedaron suspendidos. Cort anuncia que algunos de ellos se celebrarán hoy, a las 21.00, tras el Aiguafoc.

La noche se presentaba alegre, como siempre. Joan Fageda y Francesc Antich dieron esus encendiendo el fogueró. Comenzaron las torradas y los primeros pasos de ball de bot. La colla de Castellers de Mallorca sí pudo cargar el castillo humano.

Los partidos habían organizado sus revetlles particulares. PP, EU, UM y PSOE convocaban a simpatizantes y amigos con comida, bebida y hasta internet. Grosske puso un ordenador al servicio del público para enviar mensajes contra la guerra a Bush y Aznar.

Maria Antònia Munar, con gripe, se dio una vuelta y coincidió con Jaume Matas y la plana mayor del PP. Antich recorrió las calles con Antoni Roig.

El resto de la noche ya fueron agua, paraguas, y el centro de operaciones de Can Oms, donde se decidía qué hacer con la lluvia y las actuaciones, en plena ebullición. Carmen Feliu deliberaba con los jefes de bomberos, Policía Municipal, Cruz Roja y representantes de los artistas.

El público, mojado, se impacientaba mientras las autoridades cruzaban los dedos. La lluvia resultaba un peligro para los músicos porque, a pesar de los toldos, los equipos y cables se mojaban. Finalmente llegaban las primeras noticias. Una a una, las actuaciones, con un coste total de 59 millones de pesetas, fueron cayendo. Y muy poco se recuperará con el seguro.

Pedro Prieto y Mariana Díaz.