El Dimoni se encargaba de hacer sitio para que los Cossiers pudieran danzar. Las autoridades contemplaron los bailes junto a una multitud.

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Los Cossiers de Algaida salieron ayer a la calle en el día del patrón del pueblo, Sant Honorat, cumpliendo así con la tradición y realizando el primer baile del año que se repetirá en las fiestas de Sant Jaume.

A primera hora los flabiolers y tamborino entonaban las primeras notas de las músicas ancestrales para llamar a los vecinos y vecinas al encuentro con los Cossiers y la Dama para celebrar Sant Honorat. El alcalde de Algaida, Jaume Jaume, y el president del Govern balear, Francesc Antich, quien no faltó a la cita con sus vecinos, y demás políticos y autoridades partieron en comitiva hacia la iglesia, donde se celebró una misa concelebrada por varios sacerdotes y en la que los Cossiers danzaron el Ball de l'Oferta.

Mientras tanto, en el exterior del templo los más jóvenes vecinos del pueblo comenzaban a hacer un corro en el que bailaron después los Cossiers esperando ansiosos la llegada del temido Dimoni.

Al concluir la misa salieron los dansaires cuando el Dimoni hacía ya un buen rato que se encargaba de hacerles sitio con su garrote, mientras los más traviesos le tocaban -unos con más suerte que otros- epicaro que lleva a la espalda. Como manda la tradición, los Cossiers, la Dama y el Dimoni realizaron el tradicional repertorio de danzas antiguas: Ses Bombes, Mestre Joan, Els Reis, s'Obriu-mos, Mergansó, Dansa Nova, Flor de Murta y, finalmente, sa Titoieta. Este último baile se convirtió en uno de los momentos más memorables y emotivos de la fiesta, ya que es el momento en que la Dama vence en su lucha contra el mal derrotando al Dimoni.

Josep M. Sastre
(texto y foto)