El «Mercadet de ses Pucetes» se instaló a las 10 de la mañana en Na Batlessa y se prolongó hasta las 13 horas.

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Mercaderes de ilusiones, en ello se convirtieron los «pequeños» comerciantes que ayer por la mañana instalaron su punto de venta en Na Batlessa de Artà. Habían puesto todo su empeño y habían trabajado duramente para que sus futuros clientes pudieran elegir entre una amplia oferta y se fueran satisfechos. El precio era módico, 1 o 2 euros, pero a la venta estaban muchísimas ilusiones. Las de los más pequeños que por segundo año consecutivo disfrutaron en el «Mercadet de ses Pucetes» organizado por la Associació Pro-Menuts de la Colònia de Sant Pere.

Los escolares de entre 4 a 12 años llenaron Na Batlessa con sus productos y los pusieron a la venta para pequeños y grandes. María Soledad había hecho puntos de libros y collares para este día. «He trabajado mucho ya que me gusta la artesanía», dijo. Y a la vista estaba porque los collares habían quedado muy lucidos. Por 0'20 céntimos de euro se podían adquirir unos apetitosos bombones de chocolate que, aunque no elaborados al 100% por los pequeños, sí que dejaron bien claro que «hemos ayudado y colaborado mucho a hacerlos».

Este grupo tenía claro que con lo obtenido por las ventas se iría a comer a un restaurante chino. Otros comentaban que «Ayer hasta las 12 de la noche trabajamos». Éstos ofrecían por 1 euro un regalo sorpresa. Otros niños elaboraron velas o botellas de sal coloreada o bien pendientes. En el mercadillo también se podían adquirir libros y otras productos gastronómicos como cocas, rubiols...

Assumpta Bassa
(texto y foto)