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Hoteleros de la práctica totalidad de las zonas turísticas de Mallorca se han visto obligados en este inicio de la temporada media a dar vacaciones y días festivos a parte de sus trabajadores eventuales y fijos discontinuos por la baja ocupación y nivel de producción existente en los establecimientos turísticos, según confirman desde la Federación Hotelera de Mallorca, los sindicatos CC OO y UGT y el Servei d'Ocupació de les Illes Balears.

La patronal hotelera señala que en estos momentos Mallorca está registrando una ocupación media del 50 por ciento, quince puntos inferior a la del pasado año, «los empresarios no han tenido más remedio que dar vacaciones y días festivos a trabajadores eventuales y fijos discontinuos con el único objetivo de reducir al máximo los costes por los bajos niveles de productividad que hay, fruto en parte del bajón turístico que estamos viviendo en este inicio de la temporada media en la Isla», indicaron desde la Federación Hotelera de Mallorca.

Las zonas turísticas en las que se está produciendo este fenómeno son: Platja de Palma, Calas de Mallorca, Porto Cristo, Alcúdia, Cala Millor y Calviá (Palma Nova, Magaluf y Santa Ponça). También se está produciendo este fenómeno en Menorca y Eivissa-Formentera, islas que están registrando unos índices de ocupación inferior a los que registra Mallorca.

Las federaciones de hostelería de UGT y CC OO de Balears están informadas por los comités de empresa de esta situación, manifestando su preocupación por el hecho de que se pueda reproducir a finales de mayo o junio. En cualquier caso, los sindicatos niegan que Balears esté viviendo una situación de crisis turística, «es un fenómeno que se repite cada vez que la Semana Santa cae en marzo, lo cual provoca un retraso en la contratación de personal. En estos momentos se están detectando casos, pero no consideramos que sea una situación preocupante», apunta el secretario general de la Federación de Hostelería de UGT, Pedro Calvo.

El sindicato UGT afirma que Mallorca «no está viviendo una situación de crisis y los hoteleros no tienen razón alguna para quejarse, de ahí que sus argumentos de baja ocupación es más que discutible en un año atípico, sobre todo cuando las plantillas no están sobredimensionadas».