En 1981 salía este número del «TBO».

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Después de visitar Menorca y Eivissa llega finalmente a Palma, con motivo de las semanas Còmic Nostrum, la muestra «Marí Benejam. La mirada del ninotaire», que permanecerá en la Sala de Paper del Centre de Cultura de Sa Nostra desde hoy y hasta el próximo 4 de mayo. La exposición recoge una serie de dibujos originales recopilados por los coleccionistas Francesc Regàs y Lluís Giralt, con la colaboración también del coleccionista Marcel·lí Mora y del dibujante de cómics, contemporáneo de Benejam, Joan Porredom.

Marí Benejam (Ciutadella 1890-Barcelona 1975) tiene una trayectoria muy ligada a la de la revista «TBO», ya que, como afirma Giralt, «si no fuera por Benejam el 'TBO' probablemente no habría existido». En este sentido, el coleccionista pone de manifiesto que Benejam «firmaba con el nombre de Rino (una abreviatura de su nombre) y Ferrer (su segundo apellido), ya que de no haber sido así toda la revista llevaría su nombre».

El dibujante menorquín es el creador de emblemáticos personajes del «TBO» de la postguerra, como son La Familia Ulises, Melitón Pérez o Morcillón y Babalí, además de la sección «Los inventos del TBO» y las páginas centrales de la publicación. Para los dos estudiosos de la figura del dibujante tenía un estilo propio, como la letra que tiene cada uno cuando escribe» y sus personajes caracterizaron durante mucho tiempo la revista.

Para Regàs, la figura de Benejam «representa un compendio de lo que era el dibujante de la época». El menorquín trabajaba 14 horas diarias y «su enorme producción y todo el eco que tuvo en su época hacen que hoy en día sea una figura muy interesante». El dibujante trabajó en más de un millar de números del «TBO», de los cuales, durante la postguerra y hasta finales de la década de los 50, se vendían más de 350.000 ejemplares semanales. En este sentido Benejam era «uno de los dibujantes más prolíficos de su época».

La exposición muestra diferentes ejemplares de la vasta producción de Benejam, todos ellos dibujos originales del artista. En diferentes paneles, cuadros y vitrinas se pone de manifiesto su trayectoria, desde los primeros dibujos que publicó en la revista en 1934, las primeras historietas de La Familia Ulises, de 1944, hasta sus últimas aportaciones a la revista cuando el ilustrador ya tenía 80 años y había perdido buena parte de la vista.

Con esta exposición se pretende rendir un homenaje a este dibujante.