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M.H.-AGENCIAS
El discurso del presidente Francesc Antich resultó demasiado vago e inconcreto incluso para sus socios de gobierno que coincidieron ayer en señalar que el jefe del Ejecutivo deberá afinar hoy un poco más para dar respuesta a aquellas cuestiones que preocupan de manera especial a cada una de las formaciones.

En esta segunda jornada, los primeros en intervenir serán Santiago Ferrer, por la COP, y Joan Buades, de Els Verds. El primero exigirá concreciones sobre las inversiones a realizar en Formentera en lo que queda de legislatura, un tema apenas mencionado de pasada en el discurso de ayer, mientras que el segundo reclamará objetivos concretos en materia territorial. «No ha dicho nada sobre el modelo de ordenación del territorio y tampoco ha dicho nada que valga la pena de ser reseñado sobre el tema turístico», opinó ayer Buades, que calificó de demasiado «optimista» la intervención de Antich y lamentó que hubiera tratado a las Islas menores como meros territorios periféricos, centrando su discurso en Mallorca.

Desde Esquerra Unida, Eberhard Grosske, miembro del Ejecutivo de Antich, reconoció que al presidente le había faltado «tono a la hora de ver las cosas desde la perspectiva de los ciudadanos y sus problemas», pero aún así consideró que su exposición había sido «buena».

Más crítica se mostró Maria Antònia Munar, de Unió Mallorquina, la formación que mantiene a Antich al frente del Govern pero que no participa en la acción de gobierno. «Es el discurso posible si se tiene en cuenta que está consensuado con el PSOE, el PSM, EU y Els Verds», manifestó antes de añadir que las palabras de Antich habían tenido un marcado tinte electoralista en vista de que es su penúltima intervención en un debate de estas características antes de las próximas elecciones municipales y autonómicas.

Sólo el portavoz del PSOE, Andreu Crespí, apoyó sin condicionantes a su líder, argumentando que el discurso había sido «muy completo». «Ha realizado un exhaustivo repaso de la acción de gobierno y de las líneas que seguirá en el futuro», manifestó.

La reacción más crítica contra las palabras del presidente Antich llegó desde las filas de la oposición, en la que sólo milita el Partido Popular. El presidente de su grupo parlamentario, José María González Ortea, opinó que el discurso había sido «decepcionante», que en él se había abusado de las «cifras infladas» y que tan sólo se había hablado de «los buenos propósitos» que finalmente no se concretan en acciones de gobierno.