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El grupo Globalia, cuyos accionistas mayoritarios son la familia Hidalgo con un 81% (el grupo First Choice-Barceló cuenta con el 19% restante), ha visto cómo sus ingresos consolidados durante el presente ejercicio se han visto alterados por los acontecimientos internacionales, la baja demanda y los elevados sobrecostes desde principios de año. Esta dinámica, agudizada tras los sucesos acaecidos el pasado 11 de septiembre en Estados Unidos, que culminó con la devolución de los seis aviones Boeing-757 alquilados a Iberia, ha provocado que su división aérea haya sido la más afectada y en la que se han adoptado las medidas más drásticas para paliar y minimizar las pérdidas económicas.

Como dato a reseñar, cabe indicar que tras el 11-S cayeron las ventas un 6% en los vuelos nacionales, un 16% en los europeos y un 19% en los trayectos intercontinentales.

Si a finales de agosto su división aérea sumaba una flota de 50 aviones (seis de ellos alquilados a Iberia), a finales de octubre la flota, tras el cese de operaciones de Air Europa Express, ha pasado a 24 aviones, es decir una reducción del 52%. Actuación empresarial adoptada por Globalia para garantizar la viabilidad y el futuro de la compañía Air Europa Líneas Aéreas. En Globalia afirman que la «reestructuración se ha hecho de forma correcta y está siendo bien vista por el sector turístico, dado que hemos propiciado una salida a la compañía aérea, circunstancia que no sucede en operaciones similares que se están produciendo a nivel comunitario en las últimas semanas».

El futuro de los 17 turbohélices ATP está en el aire, dado que Air Europa tiene previsto negociar con la empresa británica propietaria la devolución de estos aviones, que están en régimen de alquiler por parte de British Aerospace. De los 17 aviones, seis permanecen estacionados en Son Sant Joan, a los cuales se les ha retirado todo lo concerniente al menaje de catering, manuales, etc. El resto de la flota se encuentra en sus dos otras bases, Barajas y El Prat.