Las joyas de la náutica se reúnen en Palma

La bahía de Palma recibe a los barcos participantes en el XVI Trofeo Almirante Conde de Barcelona

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El puerto de Palma recibió ayer a las primeras embarcaciones participantes en el Trofeo Almirante Conde de Barcelona en su XVI edición y la II Copa S.A.R. Don Juan de Borbón, acontecimiento deportivo destinados a los barcos de época, que se celebrará esta semana y hoy se presenta en el Moll de la Llonja.Entre las barcos inscritos con base en Balears destacan auténticas joyas de la náutica, como los pailebotes Thopaga o Isla Ebusitana, genuinas obras artesanales de los legendarios carpinteros de ribera (mestres d'aixa) y pertenecientes antaño a navieras baleares. Junto a ellos, los elegantes yawls y balandros como los Ivanhoe y Rosendo, ganadores en anteriores ediciones y los tradicionales llaüts y botes aparejados con vela latina.

Lineas macizas y pesadas, herederas de un pasado mercante a partir de diseños del siglo XIX, junto a estilizados cascos ideados durante las primera mitad del XX para surcar la mar en su sentido más literal. Belleza y poesía de la navegación, sin concesiones a la funcionalidad o a los materiales sintéticos. Ni a los mecanismos automáticos o a la electrónica. Aparejos a la antigua usanza, con mástiles de madera y velas de algodón. Naves cargadas de historia, gobernadas por intrépidos tripulantes inspirados por el instinto y la pericia. Piezas irrepetibles, supervivientes del valioso patrimonio naval balear, inmerso durante años en el olvido.

El barco ganador del último trofeo, el Rosendo, de Eduardo Jardón, tiene su base en el Club de Mar. Ha participado en todas las ediciones desde 1990 y obtenido diferentes premios a la conservación y ambientación, como ponen de manifiesto sus magníficos interiores de madera. Construido en Palma en 1948 por Pau Ferrer (autor del Frolic) posee una eslora de 13'5 metros, una manga de 3'5 y un calado de 2'4. Así, no destaca por sus dimensiones pero sí por sus prestaciones y cualidades marineras. El Isla Ebusitana es un genuino pailebote mallorquín construido en Palma en 1856 y salvado del desguace por armadores extranjeros.

Ideado para el transporte de pesadas cargas y para afrontar el mal tiempo, en su construcción fueron seleccionados veinte tipos de maderas. Su historia se pierde en el tiempo, con los viajes de cabotaje entre las Balears, el Sur de Francia y el Norte de Àfrica. En la actualidad realiza cruceros por el mar balear. El Thopaga es el mayor velero de los participantes en la regata. Es el antiguo pailebote Cala Tuent que fue de la Naviera Mallorquina entre 1930 y 1960 y actualmente opera en Eivissa a cargo del armador Gerard Delgado. Sus recias cuadernas han soportado los embates del océano en sus largos viajes, que le han llevado incluso hasta el mar Caribe.

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