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José Luis de Vilallonga tiene 82 años, pero nadie lo diría
José Luis de Vilallonga y su esposa, Begoña, han estado en Palma con motivo de la apertura de la discoteca Artdecó. A José Luis hacía por lo menos tres años que no le veía, y creo que físicamente está mejor que entonces. Tiene 82 años y no lo parece. ¿Cómo lo haces? ¿Vas a Lourdes, acaso?. «No. Sigo los consejos de un geriatra que hace 40 años me aconsejó que no hiciera ejercicio ni régimenes: 'El cuerpo quiere cierto desorden, y si lo ordenas tarde o temprano lo pagarás'». Hace años, habiéndole sentado mal el güisqui, lo dejó. «Ahora sólo tomo vino», dice. E intelectualmente, pues ya ven. No para de producir y, además, lo que escribe lo entiende todo el mundo. Es un autor para todos los públicos, vamos. «Yo me empecé a tomarme en serio lo de escribir después de la guerra, y desde siempre tuve muy en cuenta lo que me dijo Josep Pla: hay que escribir para que te entienda la gente sencilla. Lo cual no es fácil, pues escribir sencillo es difícil».