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N. D./J. M.
Las críticas vertidas por EU en contra de los componentes del Consell Consultiu tras su dictamen sobre la ley de extranjería "con descalificaciones personales incluidas" han sentado tan mal en el órgano asesor que ha decidido reunirse la próxima semana para estudiar si adoptan algún tipo de medida para pedir que se mantenga el respeto institucional. Desde el órgano se entiende que los partidos deberían respetar las decisiones institucionales del Consell Consultiu aunque no estén de acuerdo con ellas.

Por lo que respecta al recurso, el president Francesc Antich reconoció ayer que deberá convocar de forma extraordinaria el Consell de Govern la próxima semana para presentar el recurso contra la ley de extranjería. Antich no recibió hasta ayer por la mañana el informe del Consell Consultiu que reafirma la constitucionalidad de la ley, aunque el dictamen presenta dos votos particulares.

Anunció que aprovechará este fin de semana para analizar el informe, si bien insistió en que él siempre ha manifestado su convencimiento de que la ley de extranjería vulnera derechos fundamentales de las personas. El president no quiso hacer comentarios sobre el duro comunicado remitido por EU contra los componentes del Consell Consultiu y manifestó su respeto total a las instituciones «aunque algunos informes no me gusten». Sí consideró impresentable que el PP vete el nombramiento de Oliver Araujo como miembro del órgano asesor, sobre todo porque se trata de un veto meramente político.

El portavoz del PP Joan Flaquer calificó ayer de «lamentable y vergonzosa» las críticas de Esquerra Unida a los miembros del Consell Consultiu tras dictaminar que la Ley de Extranjería es constitucional. «EU sólo quiere una cosa: que los órganos consultivos actúen al dictado de los partidos políticos», acusó Flaquer, quien cree que la postura de EU «hace un flaco favor a la democracia y a las normas fundamentales de la convivencia y del Estado de Derecho». El PP ha pedido a Antich que «no ceda a los chantajes de los grupos minoritarios del Pacte, que se están convirtiendo en los auténticos señores de la política autonómica».