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El conseller de Treball, Eberhard Grosske, realizó ayer en la comisión parlamentaria de asuntos sociales una pormenorizada exposición sobre lo que a su juicio constituye una «flagrante irregularidad» en el uso de las ayudas del Fondo Social Europeo para cursos de formación. Su antecesor en el cargo, Guillem Camps, por su parte, rebatió los argumentos de Grosske y tras acusarlo de «falso» y de «falta de rigor», le exigió su dimisión. También, predijo que el director general de Formación, Francesc Obrador «no acabará la legislatura».

Grosske afirmó que él sólo es el «mensajero» de los resultados de unas auditorías y reiteró lo que ha dicho en los últimos días en relación a las acusaciones de «graves irregularidades» al equipo de Camps y al Ajuntament de Palma. Camps, que realizó una farragosa exposición, incluso, excediéndose del tiempo concedido, criticó la «exhibición parlamentaria mediática» de Grosske y señaló que con sus acusaciones pretende «desviar la atención del grave problema» de los accidentes laborales en Balears, que ascendieron a 33.000 en el 2000 y han causado seis víctimas mortales este año.

«Al señor Grosske le interesa crear crispación social», indicó el ex conseller y actual diputado del PP, que replicó a la acusación de mala gestión del Consorcio para el Desarrollo y Formación Ocupacional (Codefoc).

Para Camps, el conseller de Treball ha actuado «de mala fe» y sin permitir defenderse a los acusados al dar a conocer el contenido de las nueve auditorías sobre acciones de CC OO, CAEB, UIB y Cort antes de que los afectados las conociesen. Grosske insistió en que dio a conocer las auditorías una vez atendidas las alegaciones de las entidades afectadas y resaltó la gravedad de las irregularidades, especialmente en el caso de Cort. «36 de los 51 contratos laborales suscritos por el Codefoc presentaban irregularidades, lo que no implica que este personal no trabajara con profesionalidad», indicó. En su opinión, las alegaciones contra la devolución de los 456 millones se hacen para defender los intereses de Balears, por lo que calificó de «patético» que Camps las emplee como argumento de defensa.