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J. R./C. R./K. M. Los transportistas de escombros afiliados a Astracoma retirarán esta mañana los contenedores que habían colocado en diversos puntos de Ciutat y paralizarán sus protestas al conseguir el compromiso del president del Govern, Francesc Antich, y de la Consellera de Medi Ambient, Margalida Rosselló, de que se buscará un lugar donde podrán verter sus escombros.

De momento, y hasta dentro de 15 días, los afectados podrán verter en Son Reus las cerca de 1.500 toneladas diarias de restos de obras que se generan diariamente en la zona de la bahía de Palma y, mientras tanto, Medi Ambient, firmará convenios con empresas privadas que harán el reciclaje de los escombros. De esa forma, y habilitando en cada obra dos contenedores, uno para materiales inertes, (piedra y tierra), y otro para no inertes, (alfombras, metal, fibra de vidrio, entre otras), se evitará vertidos incontrolados como el que provocó el cierre de la cantera de can Set.

Los materiales inertes se llevarán a canteras con proyecto de restauración, (concretamente los socios de Astracoma los llevarán a la cantera «carnicera» de Calvià), y el resto de desechos se seleccionará y, los que se puedan, se reciclarán. Desde la conselleria se apuntó que estas medidas son «provisionales hasta que esté en vigor el plan de residuos de construcción» y se recordó que tienen capacidad de legislar pero no de gestionar los residuos. «Los ayuntamientos cierran vertederos y luego nos mandan a nosotros a los transportistas para que les demos una solución cuando deberían de ser ellos quienes la buscaran», señaló el director general de Residuos, Nicolau Barceló.

Por su parte, el teniente de alcalde de Cort, José Manuel Sierra, informó que la Policía Local ha levantado 66 actas de sanción por ocupación ilegal de vía pública contra los transportistas que han depositado los contenedores de escombros en plena calle. Sierra anunció que el Ajuntament aprobará un decreto de alcaldía ordenando el desalojo inmediato de estos contenedores.