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El Passeig Sagrera cambió totalmente ayer su fisonomía: de los trajes serios que acuden al Consolat de la Mar de lunes a viernes a las camisas claras y pantalones negros que suelen llevar los camareros. Y es que, a eso de mediodía, tuvo lugar, bajo un sol de justicia, la II Carrera de Camareros San Miguel.

Un total de veintitrés candidatos se presentaron al certamen vestidos con sus trajes de faena (si la organización veía que se incumplía esa norma, quedaban eliminados). Aunque la mayoría de ellos eran jóvenes, todos tenían una gran experiencia en el campo del servicio. En las ocho primeras carreras competían los camareros en tres calles llevando una bandeja con dos copas y una botella de «la rubia» más refrescante. No sólo puntuaba la velocidad sino el estado en que llegaban los recipientes del líquido. Esas carreras se celebraron a un ritmo frenético, ya que la mayoría de los concursantes recorrió los doscientos metros de distancia en poco más de veinte segundos.

Después tuvieron lugar tres semifinales, en las que se clasificaron los dorsales 66 (Miguel Àngel Ramos), 70 (Juan Miguel Vaquero) y 61 (Francisco Garcés Riera). La gran final se desarrolló a ritmo trepidante, imponiéndose con un tiempo de 17'83 segundos Juan Miguel Vaquero, un camarero de Il Grotto; seguido de Francisco Garcés (restaurante Simbad) y Miguel Àngel Ramos (Nu Park). El premio para el primer participante, de veintiún años, consistió en 50.000 pesetas y viaje para dos personas para la final que tendrá lugar en Barcelona el 7 de octubre; Francisco Garcés se llevó 25.000 pesetas y viaje para una persona para la final, y Miguel Àngel Ramos, 15.000 pesetas. El premio de la final es un viaje a Hong-Kong, muy apetitoso para todos los camareros.